París. El número dos del gobierno francés, François de Rugy, renunció en medio de un escándalo de gastos fastuosos, entre ellos haber ofrecido cenas con langosta y champán pagadas con dinero público.

“Los ataques y el linchamiento mediático contra mi familia me llevan hoy a dar un paso atrás”, explicó Rugy en un comunicado, quien se desempeñaba como ministro de la Transición Ecológica.

“Los esfuerzos necesarios para defenderme hacen que no esté en condiciones de asumir serena y eficazmente (mi) misión”, añadió.

Su renuncia llega 24 horas después de que el presidente Emmanuel Macron, de viaje en Belgrado, declarara haber pedido al primer ministro que “aportara toda la luz” sobre las acusaciones contra Rugy. “No tomo decisiones con base en revelaciones, sino de hechos”, manifestó.

El escándalo que le costó su cargo se desató después de que el medio digital Mediapart revelara la semana pasada que De Rugy organizaba fiestas de lujo entre el 2016 y el 2017, cuando era presidente de la Asamblea Nacional (Congreso), pagados con dinero público.

En cada una de estas veladas se servía langosta, champán Chateau Mouton Rothschild y vinos excepcionales salidos de la bodega de la Asamblea a entre 10 y 30 invitados, en su mayoría amigos y del círculo de relaciones de su esposa, Séverine de Rugy, periodista de la revista de celebridades Gala, escribió el medio de investigación.

Las imágenes que circularon en las redes sociales del ministro posando sonriente durante estas fastuosas cenas enfurecieron a muchos franceses, en un país inmerso desde hace siete meses en las protestas de los Chalecos Amarillos, un colectivo exasperado por la presión fiscal y la caída del nivel de vida de las clases más modestas.

De Rugy, exmiembro del partido ecologista que se unió a las filas de Macron en el 2017, se defendió explicando que esas “cenas informales” formaban parte de un “trabajo de representación” en el marco de sus funciones.

Una avalancha de escándalos

Mediapart también reveló que el ministro realizó obras de renovación en su apartamento ministerial por 63,000 euros, pagados con dinero público, y que se había beneficiado de un apartamento cerca de su ciudad natal de Nantes, en el oeste de Francia, que alquilaba a un precio preferencial.

La semana pasada, De Rugy también se vio obligado a despedir a su directora de gabinete, Nicole Klein, después de que se supiera que había conservado una vivienda subsidiada por el Estado en París entre el 2006 y el 2018, periodo en el que no vivía en la capital francesa.