Tegucigalpa.- Decenas de familiares de 359 reos muertos en el incendio de una cárcel hondureña se abalanzaron sobre bolsas de cadáveres colocadas en la calle frente a la morgue de Tegucigalpa, desesperados por la lenta entrega de cuerpos, constató un periodista de la AFP.

Los parientes de las víctimas rompieron el cerco que tienen la policía y el ejército a 200 metros de la entrada de la morgue y se apropiaron de las bolsas, luego de que técnicos de Medicina Forense -por razones desconocidas- las sacaran a la calle, seis días después de la tragedia.

En medio de la histeria colectiva, algunos empezaron a abrir las bolsas de los cuerpos en avanzado estado de descomposición, en busca de sus familiares. Varias mujeres, sobre todo las de mayor edad, se desmayaron.

"Mire cómo está mi hijo, está tirado como un perro", gritó María Hernández, entre sollozos, tras abrir una de las bolsas blancas.

Agentes antimotines lograron disuadir a las decenas de personas de retirarse del lugar, que despide un olor insoportable que alcanza varios metros a la redonda, y seguir esperando a que avance el proceso de identificación que realizan los forenses.

"Ya es demasiado el atraso, si no apresuran esto (las entregas) vamos a tomarnos la morgue", afirmó a la AFP José Carlos Orellana, quien perdió a su hijo de 31 año, -que cumplía 13 de condena por homicidio.

"El gobierno debe acelerar la entrega, estamos a la intemperie, en un ambiente de contaminación" por la descomposición de los cuerpos, destacó Orellana, un representante del comité que formaron los familiares de las víctimas.

Medicina Forense informó este lunes que el equipo de especialistas ya practicó autopsias a 149 cuerpos, pero solo ha entregado 21, pues en muchos casos el análisis de huellas dactilares es insuficiente y para la identificación se debe recurrir a las pruebas de ADN.

El trabajo está a cargo de 17 hondureños, 15 del equipo Interdisciplinario Forense de Chile, siete miembros de la unidad especializada en huellas dactilares de la Policía Nacional Civil de El Salvador, seis de la Procuraduría de México y cuatro forenses peruanos.

En lo que constituye una de las peores tragedias carcelarias del mundo, entre la noche del 14 de febrero y la madrugada del 15 un incendio consumió la mayor parte de la sobrepoblada prisión de Comayagua, 90 km al norte de Tegucigalpa, por causas que son investigadas por expertos, incluso de Estados Unidos.

klm