Tokio. Los problemas con el Boeing 787 Dreamliner dirigen atención no deseada al fabricante japonés de las potentes baterías de litio que se han convertido en el foco de las investigaciones sobre los posibles riesgos de incendios a bordo.

GS Yuasa Corp., en Kyoto, anunció que comenzó a trabajar ayer con investigadores para tratar de ubicar la causa de los recientes problemas con el 787.

Una batería sobrecalentada generó una fuga y provocó el aterrizaje de emergencia de un avión de All Nippon Airways (ANA), el miércoles, hecho que llevó a las agencias reguladoras aéreas en Japón, EU, India y Europa a mantener en tierra a los aviones.

Los expertos en seguridad exponen que la fuga de electrolito ocurrida en el avión de ANA fue motivo de gran alarma porque el altamente corrosivo líquido puede dañar el cableado eléctrico, componentes e incluso las estructuras de apoyo para el cuerpo del avión.

La causa de los problemas no es clara. Todavía no sabemos si proviene de la batería, de la fuente de alimentación o de los sistemas electrónicos , indicó Yasushi Yamamoto, portavoz de GS Yuasa Corp.

El 787 depende más en los sistemas eléctricos que los aviones más antiguos y los problemas con las baterías podrían plantear un problema muy grave para las aspiraciones aeroespaciales de GS Yuasa. Además del 787, la empresa cuenta con un contrato de suministro de baterías de iones de litio para la Estación Espacial Internacional.

El Dreamliner es el primer avión de pasajeros en ocupar ampliamente las baterías de iones de litio para hacer funcionar sus sistemas eléctricos principales. Las baterías fueron escogidas por sus rápidos tiempos de carga y su capacidad para adaptarse a las formas necesarias y ahorrar espacio, además de facilitar el uso de energía eficiente y materiales hechos de compuestos ligeros para el cuerpo del avión, en lugar del aluminio habitualmente ocupado.