Washington. El caso de los espías rusos que explotó a la luz pública la semana pasada fue precedido por casi una década de jugar al gato y el ratón por parte del FBI, de acuerdo con documentos presentados en la Corte y entrevistas anónimas con funcionarios involucrados.

Durante ese lapso, ninguno de los sospechosos, que presuntamente servían como agentes encubiertos para el servicio de inteligencia extranjera de Moscú, fue arrestado hasta la semana pasada.

Pero los documentos revelan que ya para mediados del 2006, los investigadores habían registrado las casas de cuatro de las parejas, plantado micrófonos en tres de ellas, revisado con regularidad sus mensajes cifrados de correo electrónico y videograbado reuniones donde se intercambiaban dinero y equipos.

Entonces, ¿por qué no se habían dado arrestos antes?

Siempre hay algo nuevo que se puede aprender de algún sospechoso de espionaje , dice un funcionario que no puede ser identificado.

En efecto, la investigación de los 11 supuestos agentes extranjeros perece haber sido un caso clásico de contraespionaje. Como técnica establecida, el FBI y la CIA generalmente evalúan la oportunidad de obtener valiosa contrainteligencia contra el riesgo de permitir que sujetos de interés sigan operando, ya que podrían acceder a inteligencia o escapar.

En el caso de los espías rusos, las ganancias de contrainteligencia pueden haber incluido los nombres de mensajeros rusos y coordinadores de espías, los nombres de ciudadanos que los rusos buscaban reclutar, y hasta conocimiento de técnicas rusas de espionaje que podrían ser utilizadas en actividades de contrainteligencia en otras partes del mundo.

El FBI ya ha revelado la suficiente información sobre los sospechosos para suponer que obtuvo valiosa información sobre la red de espías de Moscú. Por ejemplo, el FBI descifró más de 100 mensajes intercambiados entre una pareja, Richard y Cynthia Murphy, y la agencia de espionaje rusa SVR, sucesora de la KGB.

En los documentos presentados ante la Corte, el FBI sólo describe 10 de dichos mensajes.

En una de las búsquedas, se descubrió en una computadora una lista de claves de acceso a un programa ruso conocido como esteganografía , de envío de mensajes cifrados en imágenes inofensivas.