El FBI dijo este sábado 20 de abril que arrestó a Larry Hopkins, miembro de un grupo armado de ciudadanos estadounidenses que ha detenido a migrantes que cruzan la frontera en Nuevo México.

Hopkins, de 69 años, también conocido como Johnny Horton, fue arrestado en Sunland Park, Nuevo México, por una denuncia federal que lo acusaba de ser un criminal en posesión de armas de fuego y municiones, dijo el Buró Federal de Investigaciones en un comunicado.

Hopkins se presenta a sí mismo como comandante de los Patriotas Constitucionales de Estados Unidos (UCP, por su sigla en inglés), un pequeño grupo de voluntarios que acampó cerca de Sunland Park desde fines de febrero.

La UCP se describe como un "grupo patriota" que ayuda a los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos a lidiar con una oleada de inmigrantes indocumentados.

Hector Balderas, fiscal general de Nuevo Mexico, describió a Hopkins como "un delincuente peligroso que no debería tener armas cerca de niños y sus familias".

"El arresto de hoy por parte del FBI indica claramente que el estado de derecho debería estar en manos de oficiales de policía entrenados, no de vigilantes armados", sostuvo Balderas en un comunicado.

Un miembro de la UCP, que se negó a ser identificado, dijo que el grupo está formado por veteranos militares que llevan armas en defensa propia pero que nunca apuntaron con armas de fuego a los migrantes como se ha reportado.

Preocupan al gobierno mexicano milicias anti-migrantes

El gobierno de México expresó su "profunda preocupación" ante la intimidación y extorsión a migrantes de parte de milicias en la frontera de Nuevo México, un día después de que una asociación condenara a estos grupos de ciudadanos estadounidenses armados.

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) de Nuevo México pidió el viernes a las autoridades estatales que investigaran a los llamados Patriotas Constitucionales, que dicen ser sobre todo militares retirados y han estado patrullando la frontera desde fines de febrero.

"Este tipo de prácticas pueden conducir a un atropello a los derechos humanos de las personas que migran o que solicitan asilo o refugio en Estados Unidos", dijo el sábado la Secretaría de Relaciones Exteriores de México en un comunicado.

La cancillería mexicana agregó que "para México, las tareas de patrullaje y seguridad, al margen de las estructuras legales del gobierno federal del país, constituyen asimismo un riesgo para la seguridad humana de los migrantes".

Luego de un aumento en las detenciones de los centroamericanos que intentaban ingresar a Estados Unidos a través de territorio mexicano, el mes pasado, el presidente Donald Trump amenazó con cerrar la frontera con México si el gobierno mexicano no detenía la inmigración ilegal de inmediato.

Los centroamericanos constituyen hoy la mayor parte de los inmigrantes indocumentados arrestados en la frontera de Estados Unidos.

La administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, por su parte, ha incrementado las detenciones de migrantes y ha restringido el acceso a las visas humanitarias, reduciendo el flujo de caravanas al norte y dejando a muchos detenidos en distintas ciudades mexicanas.