Islamabad. Una vez más, las imágenes horribles de estudiantes muertos y heridos se cruzaron por los televisores de Pakistán. Una vez más, padres sollozando corrieron a los hospitales en busca de sus hijos. Y una vez más, a los jóvenes paquistaníes se les recuerda que son un objetivo para los islamistas que buscan derrocar a un gobierno.

A poco más de un año de que los insurgentes talibanes paquistaníes mataran a cerca de 150 profesores y estudiantes en una escuela en el noroeste del país, los militantes tomaron nuevamente como objetivo a estudiantes.

El ataque a la universidad Bacha Khan, que fue reivindicado por un supuesto grupo perteneciente a los talibanes paquistaníes, comenzó poco después de las 9 de la mañana cuando cuatro hombres armados ingresaron a escondidas al campus.

Los hombres armados dispararon y mataron a 20 estudiantes y dos profesores, algunos fueron ejecutados, e hirieron a casi dos docenas más. Varios estudiantes dijeron que la cifra podría haber sido mucho mayor si no fuera por un profesor armado que distrajo brevemente a los atacantes antes de ser asesinado.

La masacre en la localidad de Charsadda ha intensificado los temores de que la estrategia a largo plazo de Pakistán contra los grupos militantes islamistas es inadecuada.

El ataque también está reenfocando la atención en la vulnerabilidad de las escuelas, tanto en Pakistán como en Occidente. Las escuelas son generalmente menos resguardadas que los edificios del gobierno y son blancos tentadores porque cuando se tocan a estudiantes y niños, el dolor es más , dijo Saad Muhammad, un general del ejército paquistaní retirado y analista de seguridad.

Pero parece que la carnicería en la universidad Bacha Khan podría haber sido peor.

Después de que talibanes atacaran una escuela en el 2014, las autoridades permitieron que algunos profesores llevaran armas a las aulas y se les dio entrenamiento con armas.

Syed Hamid Husain, un profesor de química en la Universidad Bacha Khan, al parecer portaba su pistola cuando los atacantes se infiltraron en el campus.

En entrevistas por separado, varios estudiantes describen a Husain, de 27 años, como un héroe al enfrentar con su arma a los atacantes que portaban fusiles de asalto.

Los estudiantes dijeron que las acciones de Husain les dieron tiempo para ocultarse o escapar.

Cuando cesó el fuego, bajamos y vimos al profesor muerto, tendido en el suelo con la misma arma en la mano , expresaron.

Otro estudiante, Mohammad Shabeer, dijo que Husain mantuvo a raya a los atacantes durante 15 minutos antes de ser asesinado.

Mientras policías y soldados se apresuraban para entrar al campus, los atacantes intercambiaron disparos con las fuerzas de seguridad y pudieron escucharse varias explosiones desde la zona donde se ubica el centro.