Roma. La formación italiana de ultraderecha, Liga, dictó una serie de duras condiciones para formar un gobierno con los indignados del Movimiento 5 Estrellas (M5E), lo que dificulta la formación de un gobierno entre las fuerzas antisistema.

Luigi Di Maio, el joven líder del movimiento antisistema M5E, y Matteo Salvini, el paladín xenófobo que transformó la Liga en una fuerza nacionalista, fueron recibidos por separado en el Quirinal, el palacio presidencial, por el presidente de la república, Sergio Mattarella, para informar sobre el complejo estado de las negociaciones.

El líder del M5E pidió con tono optimista unos días más para formar un gobierno de coalición con la ultraderechista Liga debido a que no han llegado a un acuerdo sobre el programa y la identidad de su futuro jefe.

“Como estamos escribiendo lo que será el programa de gobierno para los cinco próximos años, es importante para nosotros terminarlo bien, y por eso pedimos unos días más”, declaró Di Maio, tras reunirse durante 45 minutos con Mattarella.

Las declaraciones de Salvini después del encuentro con el presidente eran menos optimistas tras reiterar que aún tenían que solucionar puntos importantes para alcanzar un acuerdo de gobierno.

Con tono duro y autoritario Salvini recordó que tenían “visiones distintas” sobre “varios puntos” claves como la lucha contra la inmigración, los impuestos, las relaciones de Italia con la Unión Europea y la controvertida ley de defensa propia.

Algunas fuentes aseguran que el complejo tema del salario ciudadano, caballo de batalla de los indignados italianos, fue aplazado al 2019, con la condición de crear un sistema eficaz de agencias de empleo.

Otro asunto candente, la introducción del “impuesto único” de 15%, que reclama la Liga, también va a ser pospuesto por ser una carga excesiva para las cuentas públicas. Otro tema complejo es la inmigración ilegal. Ambas formaciones chocan.