En un nuevo libro de memorias, el ex Secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, da rienda suelta a juicios severos sobre el liderazgo del presidente de la nación, Barack Obama, y su compromiso con la guerra de Afganistán, al escribir que a principios del 2010 había llegado a la conclusión de que el Presidente no cree en su propia estrategia y no considera la guerra como suya. Para él, se trata de salirse de ahí .

Al emitir una de las acusaciones más graves que un Secretario de Defensa podría hacer en contra de un comandante en jefe, Gates afirma que Obama tenía más que sólo dudas sobre el curso que había trazado en Afganistán. El Presidente se mostró por lo mínimo escéptico cuando no estaba convencido por completo de que algo sería un fracaso , escribe Gates en Duty: Memoirs of a Secretary at War.

Obama, después de meses de debate contencioso con Gates y otros asesores principales, desplegó 30,000 soldados más en un último esfuerzo para estabilizar Afganistán antes de una retirada gradual a partir de mediados del 2011. Nunca dudé del apoyo de Obama a las tropas, sólo de su apoyo a su misión , escribe Gates.

Como candidato, Obama había dejado en claro su oposición a la invasión de Irak en el 2003 al tiempo que acogió la guerra de Afganistán como una respuesta necesaria a los ataques terroristas del 2001 en Estados Unidos, un hecho que requería aun más recursos militares para tener éxito.

En el relato altamente emocional de Gates, Obama aún se siente incómodo con las guerras heredadas y desconfía del Ejército, el cual le ofrece alternativas. Sus diferentes visiones del mundo producen un distanciamiento que, al menos para Gates, se convirtió en un ataque personal imposible de reparar.

Es raro que un ex miembro del gabinete, sobre todo un Secretario de Defensa que ocupa una posición central en la cadena de mando, publique un retrato tan antagónico de un Presidente en ejercicio.

Las severas críticas de Gates son aun más sorprendentes -algunos podrían decir contradictorias- porque, hacia el final de Duty, él asegura sobre las políticas principales de Obama en Afganistán: Creo que Obama estaba en lo correcto en cada una de estas decisiones . Ese punto de vista particular no es universal; lo mismo que gran parte del debate sobre el mejor camino a seguir en Afganistán, no hay acuerdo sobre qué tan bien funcionó la estrategia de incremento de tropas, incluso entre los oficiales del ejército.

El tono a veces amargo en el relato de 594 páginas de Gates contrasta fuertemente con la imagen ecuánime que cultivó durante sus muchos años de servicio en el gobierno, incluidos sus periodos en la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional. Esa imagen duró a lo largo de sus casi cinco años en el cargo más alto del Pentágono, que comenzó en el segundo mandato del Presidente George W. Bush y continuó después de que Obama le pidió permanecer en el puesto. En Duty, Gates describe su actitud tranquila como una fachada. Debajo, escribe, él estaba con frecuencia iracundo e impaciente en múltiples frentes .

Gates escribe acerca de Obama con una ambivalencia que no resuelve, elogiándolo como un hombre de integridad personal al tiempo que ataca su liderazgo. Aunque el libro emana decepción en Obama, refleja desprecio absoluto por el vicepresidente Biden y muchos de los principales asesores de Obama.

El libro, publicado por Knopf, saldrá a la venta el 14 de enero.