La Paz. El vicepresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Antonio Costas, dimitió en medio de fuertes críticas al trabajo del organismo por la paralización de un conteo preliminar el domingo, que dio lugar a críticas sobre la transparencia en el escrutinio de votos.

La renuncia fue motivada por “la desatinada decisión de la sala del TSE de suspender la publicación de los resultados del sistema de Transmisión de Resultados Preliminares Electorales (TREP)”, explicó Costas, en una carta dirigida al vicepresidente boliviano, Álvaro García, también presidente del Congreso, que designa a los vocales del TSE.

“No participé (en esa decisión) pese a ser vicepresidente del TSE”, escribió Costas en la nota.

La determinación de cesar el flujo de información “produjo en mí perturbación. Si habíamos hecho un trabajo esmerado, un trabajo cuidadoso. Habíamos logrado 94% en la TREP”, declaró a la radio privada Panamericana.

Fue una decisión “precipitada no publicar (los datos y estacionarlos en 84%) y hacerlo un día después, y provocarnos una situación tan compleja como ésta no tiene racionalidad”, añadió García.

México, en silencio

Los resultados del conteo rápido, que tienden a confirmar la reelección del presidente Evo Morales en primera vuelta, desencadenaron el martes el llamado a un paro general a partir del miércoles, así como una oleada de críticas del exterior y la convocatoria a una reunión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La OEA convocó a una sesión de su Consejo Permanente el día de hoy en Washington, a pedido de Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos y Venezuela (con el representante del presidente Juan Guaidó), para abordar la situación en Bolivia.

Washington denunció un intento de “subvertir la democracia en Bolivia” y la Unión Europea solicitó “respetar la voluntad del pueblo boliviano”.

También España, Argentina, Brasil y Colombia expresaron inquietudes sobre la marcha del conteo de votos en Bolivia, mientras que el presidente de Perú, Martín Vizcarra, pidió que los veedores de la OEA “verifiquen el cumplimiento de la objetividad y que realmente la decisión del pueblo boliviano se traduzca en un escrutinio que sea absolutamente imparcial”.

Al cierre de la edición, el gobierno mexicano del presidente López Obrador no había manifestado postura alguna sobre la crisis democrática que desató la suspensión del conteo.

“Se juega la democracia”

El sindicato de médicos, que mantuvo una huelga de más de un mes por reivindicaciones laborales, se movilizó en La Paz. “Hoy se juega la democracia”, dijo su líder, Luis Larrea.

La influyente plataforma civil Conade, que aglutina comités cívicos de todo el país, anunció también “resistencia civil” ante la posible victoria de Morales, y su adhesión al paro general de hoy.

Ante el clima de violencia, la Iglesia católica llamó a “la paz y serenidad”.

Mesa, que gobernó Bolivia del 2003 al 2005, denunció un fraude, y anunció el lunes que no reconocerá los últimos resultados provisionales, “que son parte de un fraude consumado de manera vergonzosa”.