La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, renovó a casi la mitad de su gabinete, al comenzar su séptimo año en el poder. El cambio estuvo marcado por el retorno al ministerio de la Presidencia de Juan Ramón Quintana, un sociólogo y ex capitán de Ejército considerado de línea dura.

Morales, un indígena populista de tendencia izquierdista, tiene la costumbre, desde que llegó al poder en 2006, de modificar la integración de su gobierno cada mes de enero.

De los 20 ministros, 10 fueron ratificados, 9 son nuevos y uno, Carlos Romero, fue trasladado desde el ministerio de la Presidencia al de Interior, según el decreto gubernamental, leído en un acto público en el presidencial Palacio Quemado.

El mandatario, en el inicio de su tercer año de su segunda legislatura, que concluye en 2015, exhortó a sus nuevos colaboradores a solucionar de manera oportuna los conflictos que puedan surgir en el país.

"Mi pedido: cuando se presenten problemas hablen, conversen, júntense para resolver oportunamente, proponer al presidente, al vicepresidente, soluciones en bien del pueblo boliviano", dijo Morales durante el acto público de posesión.

Morales llegó al poder en enero de 2006, tras arrasar en las elecciones con el 54% de los votos, revalidó el cargo en 2010 con el 64% de apoyo, pero en el último año su imagen sufrió un abrupto descenso por polémicas decisiones gubernamentales que, por ejemplo, provocaron la ruptura de su férrea alianza política con nativos amazónicos.

Un año después, el apoyo popular se desplomó a 35%, según el informe de diciembre pasado de la encuestadora privada Ipsos.

La aparición de Quintana, quien estuvo con Morales en su primer gobierno (2006-2010) y condujo la confrontación con la oposición de derecha, también genera susceptibilidades.

"Se ha escogido por la línea dura al elegir a Quintana, que tiene anticuerpos no sólo en el gobierno sino en las regiones. Es un personaje cuyo paso por el gobierno no ha sido el mejor, porque manejó con mucha dureza la relación con la oposición", afirmó el sociólogo Marcelo Varnoux.

El gobierno tiene sobre la mesa varios conflictos que debe resolver, como uno con los indígenas de la Amazonia y guaraníes del Chaco, que eran puntal de su gobierno junto a indios quechuas y aymaras y sindicatos obreros y mineros.

Los aborígenes de la Amazonia están enfrentados a Morales, porque se oponen a la construcción de una carretera que atraviesa un parque ecológico, un proyecto que el oficialismo no ha desechado a pesar de existir una ley que aprobó el mismo presidente, en octubre pasado, que veta la ruta.

Guaraníes del Chaco tomaron la semana pasada terrenos al sureste del país donde el gobierno pretende construir una planta para producir gasolina y gas licuado de petróleo del gas natural, pues exigen una millonaria indemnización por suelos que reclaman como propios.

EISS