La relación entre la Unión Europea (UE) y América Latina es menos fuerte ahora que al inicio de sus cumbres bilaterales en 1999, pero podría crecer con la fuerza económica de aquella región, afirmó la experta Susanne Gratius.

En entrevista, la investigadora de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE) habló de las perspectivas de la VI Cumbre América Latina, el Caribe y Unión Europea, que se realizará el próximo martes en esta capital.

'La Unión Europea pesa menos hoy en América Latina, y después de la crisis económica ha salido más debilitada y América Latina más fortalecida, así que hay una relación en un contexto diferente en el que se celebró la primera cumbre en 1999 en Río de Janeiro', anotó.

Consideró que el formato de cumbre interregional 'quizá ya no tiene tanta validez, ya que las relaciones son cada vez más entre la Unión Europea y determinados países, excepto lo que puede ser con Centroamérica y el Caribe, que se constituyen de países muy pequeños'.

'Hay cierta contradicción entre lo que predica la UE que quiere negociar con bloques, cuyo símbolo en eso fue el Mercosur, que tras 11 negociaciones no ha concluido, así que la lección es lo que hace Estados Unidos: firmar acuerdos con determinados países', dijo.

Gratius indicó que esa contradicción también se muestra en que la UE comenzó estas cumbres tratando de 'exportar su modelo de integración a América Latina, algo que hace cada vez menos, y en el futuro parece que no va a firmar un acuerdo con Mercosur sino con Brasil'.

La experta en América Latina apuntó que además se debe considerar que en los últimos años ha entrado China en el escenario latinoamericano, y es uno de los principales mercados de exportación con Argentina, Perú, Chile, Brasil y otros países.

Por ello, señaló como un reto para la UE mejorar su posición de exportaciones y tratar de hacer eso logrado por China con los países latinoamericanos, además de reforzar su diálogo político y la cooperación al desarrollo.

Refirió que el relanzamiento de la negociación comercial UE-Mercosur es una muestra del interés en el crecimiento económico latinoamericano, 'en especial a Alemania le interesa porque es fuerte en exportaciones, y tuvo mucho que ver en esa decisión' del pasado 4 de mayo.

Gratius enfatizó que en medio de ello, está el hecho de que los vínculos no son de bloques, sino 'de forma compleja en relaciones entre países, como los tiene España con muchos países de la región o Brasil con Portugal, Francia y Alemania, por su cuenta'.

Además, recordó que en materia de diálogo político y cooperación hay diferencias, y que en ello España ha trabajado en su actual Presidencia semestral de la UE, para crear una asociación en temas de la agenda exterior.

'Tenemos los mismos valores como el multilateralismo, la democracia, la solución pacífica de los conflictos, pero cuando miramos otros temas de foros multilaterales como el cambio climático, la ronda de Doha, la nueva arquitectura financiera, se ve que no hay posiciones comunes', expuso.

Consideró que esas diferencias se ven acrecentadas debido a que la UE está compuesta de países que son 'viejas potencias tradicionales, mientras Brasil, México o Chile son potencias emergentes, nuevas'.

RDS