Brasilia. Condenado a cárcel, pero en el juego y con la misma energía de sus 30 años, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva confirmó que volverá a la arena política, como era esperado, un día después de que un tribunal lo sentenciara a nueve años y medio de prisión por corrupción.

Negando todas las acusaciones y considerándose víctima de una cacería judicial , Lula reafirmó en una rueda de prensa en São Paulo que no tirará la toalla en su carrera presidencial, en la que las encuestas le dan como favorito.

A partir de ahora, voy a reivindicar del PT (Partido de los Trabajadores) el derecho de postular a la candidatura del 2018 , declaró el exmandatario (2003-2010), aclamado por sus simpatizantes.

El expresidente, que enfrenta otras cuatro causas penales, puede apelar la sentencia en libertad y sólo vería impedida su candidatura si fuera condenado en segunda instancia.

Lula encarna la alta polarización en el gigante latinoamericano y es también el político con mayor rechazo entre los precandidatos presidenciales: el salvador de los pobres para algunos o el líder de la red corrupta en Petrobras para otros.

El único que tiene el derecho a decretar mi fin es el pueblo brasileño , manifestó.

Sergio Moro, para muchos un ícono de la lucha anticorrupción en Brasil, condenó el miércoles a Lula a nueve años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero, acusado de recibir un apartamento tríplex en el balneario de Guarujá (Sao Paulo), ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en Petrobras.

Su condena respondería, según él, a una estrategia para desterrar del poder al PT, que en el 2016 cerró un ciclo de 13 años de gobierno cuando su sucesora y ahijada política, Dilma Rousseff, fue destituida por el Congreso, acusada de manipular las cuentas públicas.