Beirut. Ayer domingo, un estallido de violencia después del funeral del jefe de inteligencia, cuyo asesinato ha sumido a Líbano en su peor crisis en años, amenazó con encender las ya agravadas tensiones sectarias por la guerra en Siria.

Cientos de furiosos deudos se abalanzaron ayer hacia las oficinas del Primer Ministro en el centro de Beirut después de que oradores en la ceremonia funeraria exhortaran a los sunitas a vengarse con derrocar al gobierno -liderado por Hezbolá- por la muerte de General Brigadier Wissam al-Hassan.

Los líderes de la Alianza 14 de Marzo acusaron al gobierno sirio de matar a Al-Hassan, jefe del departamento de Información de las Fuerzas de Seguridad Interna, en venganza por su papel en la denuncia de un presunto complot sirio para plantar bombas en Líbano. Era un amigo cercano y aliado del líder político sunita Saad al-Hariri, una figura central en el campamento antiSiria del Líbano.

Las fuerzas de seguridad libanesas dispararon gases lacrimógenos y balas al aire para hacer retroceder a los dolientes cuando lo que se había concebido como una manifestación pacífica de indignación por el asesinato se convirtió en un estallido de rabia reprimida sunita por el dominio chií del grupo Hezbollah en el país.

Políticos sunitas y cristianos han culpado a Siria por el atentado que mató a Al-Hassan el viernes, al acusar al régimen del presidente Bashar al-Assad de vengarse de Al-Hassan por haber descubierto un complot ordenado por las autoridades sirias para desestabilizar al Líbano.

Pero la ira se dirige cada vez más hacia Hezbolá, como fuerza dominante del gobierno del Líbano y como el principal aliado de Siria en el país.

Al-Hariri, que vive en París, urgió a sus seguidores a abandonar las calles y regresar a casa. Quiero que todos dejen las calles ahora , escribió el líder sunita en su cuenta de Twitter. Honrar a Wissam al-Hassan no debe de ocurrir así. Hacemos un llamado a la paz, no un llamando a la violencia .

Pero en medio de informes de que los sunitas en el resto del país habían comenzado a levantar barricadas y quemar neumáticos, no estaba claro si el exhorto de Hariri sería escuchado.

Un comunicado emitido el sábado por la Alianza 14 de Marzo, donde Hariri es una figura clave, había pedido la dimisión del primer ministro Najib Mikati y su gobierno, al que acusó de poner en práctica las políticas del régimen asesino de Siria.

Mikati dijo a la prensa que estaba dispuesto a renunciar, pero que había sido invitado por el presidente Michel Suleiman a permanecer en espera de una posible resolución de la crisis.

La crisis ha acentuado la vieja preocupación de que el conflicto en la vecina Siria se extiende al Líbano.