Londres. El G7 pretende cortejar nuevos aliados para contrarrestar los retos de China y Rusia, sin frenar a Pekín y buscando al mismo tiempo unos lazos más estables con el Kremlin, dijeron el lunes dos de sus principales diplomáticos.

Antes de la primera reunión en persona de los ministros de Exteriores del G7 desde 2019, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, trató de fomentar un mensaje de multilateralismo después de que cuatro años de diplomacia por Twitter bajo el mandato de Donald Trump sorprendieron, desconcertaron y alarmaron a muchos aliados.

"No es nuestro propósito intentar contener a China o sujetarla", dijo Blinken a periodistas en una rueda de prensa junto al ministro británico de Asuntos Exteriores británico, Dominic Raab.

Occidente defenderá "el orden internacional basado en normas" de los intentos subversivos de cualquier país, incluida China, añadió. Los diplomáticos quisieron hacer saber al mundo que Occidente se mantendrá firme. Raab habló de construir alianzas en lugar de romperlas.

"Veo una creciente demanda y necesidad de grupos ágiles de países con ideas afines que compartan los mismos valores y quieran proteger el sistema multilateral", dijo Raab.

Incluso sin su alianza más amplia, el G7 sigue teniendo un gran peso: combinado es mucho más grande que China tanto económica como militarmente.