El gobierno del presidente Donald Trump acusó a Rusia de organizar una operación en curso para hackear y espiar la red eléctrica de Estados Unidos y otras infraestructuras críticas, además, impuso por separado sanciones a funcionarios rusos por su presunta interferencia de alta tecnología en las elecciones presidenciales estadounidenses del 2016.

El riesgo que asume Trump es el efecto búmeran, ya que los rusos podrían revelar las claves de su intervención electoral en las presidenciales del 2016.

Sólo el presidente de Estados Unidos sabe el nivel de riesgo que está tomando al sancionar a Rusia y, por supuesto, que también lo sabe el presidente Putin.

Agregaron que los rusos eligieron deliberadamente los objetivos de la industria energética de Estados Unidos, obteniendo acceso a los sistemas informáticos y luego llevando a cabo un “reconocimiento de la red”.

El gobierno de Estados Unidos ha ayudado a las empresas de energía a expulsar a los hackers rusos de todos los sistemas que se sabe que fueron violados, según los funcionarios, que hablaron con los reporteros con la condición de no ser identificados.

La lista de rusos sancionados incluye a los 13 acusados el mes pasado por el fiscal especial estadounidense, Robert Mueller, como parte de su investigación sobre la supuesta interferencia rusa en las elecciones. Cinco nombres más se agregaron a la lista.

Los sancionados incluyen a funcionarios que trabajan para la agencia de la inteligencia militar rusa, la GRU. La decisión congela cualquier activo que los individuos y entidades puedan tener en Estados Unidos y prohíbe a los estadounidenses hacer negocios con ellos.

El Departamento del Tesoro refirió que la GRU y los militares rusos intervinieron en las elecciones estadounidenses y que fueron “directamente responsables” del ciberataque NotPetya, que afectó a empresas de toda Europa en junio del 2017.

Los implicados en la acusación de Mueller incluyen a Yevgeny Prigozhin, quien es conocido como el chef del presidente ruso Vladimir Putin. Prigozhin dirigió la Agencia de Investigación de Internet y 12 de sus empleados.

La Agencia de Investigación de Internet “manipuló, alteró o causó una apropiación indebida de información con el propósito o efecto de interferir los procesos e instituciones electorales”, en las elecciones del 2016.

Apoyo internacional

Estados Unidos, Francia y Alemania pidieron explicaciones a Rusia por el atentado contra un exespía ruso en Inglaterra, mientras Moscú se disponía a responder a las primeras sanciones británicas. La OTAN también se sumó a la condena en contra de Rusia.