La embajada de Estados Unidos en México aclaró que tras la proclamación presidencial de Donald Trump del pasado 4 de octubre, llamada "Suspensión de entrada a inmigrantes que puedan ser un lastre financiero al sistema de salud de Estados Unidos, para proteger disponibilidad de beneficios de salud para estadounidenses", aplicará unicamente a las personas solicitantes de visa de migrante.

A partir del próximo 3 de noviembre del 2019, los consulados estadounidenses podrán negar el visado a los migrantes que no cuenten con un seguro médico o que no puedan pagarlo durante su estancia en Estados Unidos.

La medida sólo aplicará para aquellos solicitantes de visa de migrante—excepto los que queden cubiertos por ciertas excepciones—. Las visas de no migrante como la de Negocios&Turismo (B1,B2),  de estudiante (F y M), para comerciantes e inversionistas, entre otras, no sufrirán restricciones por el nuevo decreto.

Las personas solicitantes de visa de migrante deberán demostrar elegibilidad para entrar al territorio de Estados Unidos. Deberán comprobar a un oficial consular que estarán cubiertos por un seguro de gastos médicos, aprobado dentro de 30 días desde su entrada a Estados Unidos, o que cuentan con los recursos financieros para pagar gastos médicos, que se pueden esperar de manera razonable. Si no son capaces de demostrar esto, se les negará la visa, según un comunicado de la representación diplomática.

También los solicitantes de visa sujetos a esta proclamación deben establecer que cumplen con los requerimientos, al criterio de un oficial consular, antes de que se adjudique o se emita la visa de migrante.

La embajada informó que se proporcionarán más detalles sobre la implementación de esta política en días próximos.

En su última medida para contener la migración ilegal, Donald Trump aseguró que los proveedores de salud y los contribuyentes incurren en gastos sustanciales, sin reembolso, por la atención médica de las personas que carecen de seguro de salud o de la capacidad para pagar su atención médica. Además, de que los costos asociados con este tipo de atención recaen en el pueblo estadounidense en forma de mayores impuestos, primas más altas y mayores tasas por los servicios médicos.

Según detalló el presidente estadounidense en la proclamación del 4 de octubre, en total, los costos de atención no compensados, el monto general de los servicios no reembolsados que los hospitales prestan a sus pacientes, han superado los 35,000 millones de dólares en cada uno de los últimos 10 años.

Estos costos ascienden, en promedio, a aproximadamente 7 millones de dólares por cada hospital de los Estados Unidos, y pueden conducir a los hospitales a la insolvencia. Además de los gastos no compensados de la atención sanitaria, las personas no aseguradas sobrecargan los presupuestos de los gobiernos federales y estatales debido a su dependencia de los programas financiados con fondos públicos, cuya financiación, en última instancia, corre a cargo de los contribuyentes.

kg