El ministro de Economía, Luis de Guindos, cifró en unos 1,000 millones el costo económico que ha tenido el planteamiento independentista en la economía catalana en el cuatro trimestre del pasado año.

En una entrevista en la cadena de radio SER, De Guindos explicó que esta cifra responde a la desaceleración de cuatro o cinco décimas del crecimiento del PIB catalán —del entorno de 0.9 a 0.4%— en el cuarto trimestre, que se eleva a 200,000 millones de euros.

Por ello, dedujo que la crisis política pudo costar ya “perfectamente” unos 1,000 millones de euros al crecimiento económico, “castigado” por el planteamiento independentista.

Según el ministro, esta desaceleración pone de manifiesto la “enorme inquietud y desconfianza” que generaron las anteriores decisiones de la Generalitat.

De Guindos señaló que espera que el futuro gobierno catalán sea consciente de estos costos y abandone la “vía unilateral” y se centre “en el día a día” y en las “necesidades básicas” de la sociedad catalana, después de que se haya puesto de manifiesto, a su juicio, que la vía unilateral “no va a ningún sitio”. Las palabras de De Guindos ocurren justo en el momento en que se están dando acercamientos entre formaciones políticas para intentar formar gobierno.

No al holograma de Puigdemont

El lehendakari, Iñigo Urkullu, cree que, “para hacer política, hay que estar presente”, porque “no se puede dirigir un país sólo desde la acción telemática o vía Internet”. El número uno del gobierno vasco lo comenta, ya que durante la semana pasada las formaciones independentistas de Cataluña revelaron que no descartan realizar modificaciones en el reglamento del Parlament con miras a nombrar como presidente a Carles Puigdemont, que se encuentra en Bruselas con cargos judiciales en su contra, por lo que su retorno a España sería castigado con cárcel preventiva.

Junts pel Catalunya y ERC buscan nuevo pacto

La convocatoria para la constitución del Parlament de Cataluña el próximo 17 de enero hará que Junts pel Catalunya (JxCat, la formación de Puigdemont) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tengan que avanzar con cierta urgencia en las negociaciones poselectorales para llegar a un acuerdo sobre el candidato que presentarán ante la cámara.

JxCat y ERC buscan hacer valer la mayoría absoluta independentista surgida de las urnas el 21 de diciembre, renovando el pacto que les permitió gobernar juntos en la última legislatura, aunque persiste aún la incógnita de quién será investido presidente de la Generalitat.

La convocatoria para la constitución del Parlament de Cataluña el próximo 17 de enero, anunciada el viernes por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, hará que ambas formaciones tengan que avanzar con cierta urgencia en las negociaciones poselectorales para llegar a un acuerdo sobre el candidato que presentarán ante la Cámara para ser investido como president.

Pese a la victoria en votos y escaños de Ciudadanos en las elecciones del 21D, los 70 diputados que suman JxCat, ERC y la CUP hacen más que improbable que la presidencia del futuro Govern recaiga en Inés Arrimadas, si bien las negociaciones entre las tres fuerzas independentistas tampoco se presentan sencillas.

Tras unos primeros contactos telefónicos, JxCat y ERC programaron su primera reunión para el pasado miércoles, un encuentro envuelto en la más absoluta discreción, para abordar no sólo la configuración del nuevo Govern sino también otra tarea más urgente: un pacto sobre la composición de la Mesa del Parlament.

El año inicia con dudas en Cataluña, en particular, sobre el nombre de su próximo presidente.