Madrid. El partido de extrema derecha Vox, que permitió a la derecha arrancar el poder a los socialistas en Andalucía, remeció el paisaje político en España con apenas un puñado de diputados en un Parlamento regional.

Gracias a los votos de Vox, Juan Manuel Moreno del Partido Popular (PP, conservador) fue investido presidente de Andalucía, la región más poblada de España, que fue bastión socialista por 36 años, para gobernar en coalición con los liberales de Ciudadanos.

En un país donde la extrema derecha era casi inexistente desde la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, Vox provocó un verdadero sismo político en diciembre, cuando obtuvo 11% de los votos y 12 diputados de los 109 del Parlamento andaluz.

Mientras negociaba su apoyo al PP, sus propuestas —fin de las autonomías regionales, supresión de la ley de violencia de género, expulsiones masivas de inmigrantes clandestinos— recibieron un amplio eco mediático.

El acuerdo final no incluyó las medidas más controversiales, pero sí el apoyo a tradiciones como la tauromaquia o la promoción de una inmigración “respetuosa con nuestra cultura occidental”.

“Vox es el mayor beneficiario del pacto de gobierno andaluz”, afirmó Xavier Casals, historiador especialista en la extrema derecha. La escenificación del pacto con el PP fue como de un acuerdo entre iguales.

Los estrategas políticos especulan ya con que pueda reeditarse este pacto de las derechas para tomar el control de otras regiones y alcaldías tras las elecciones regionales y municipales del 26 de mayo, o incluso a nivel nacional, luego de las futuras elecciones legislativas.

En un sondeo publicado a principios de enero, Vox obtenía 12.9% de intención de voto para unas eventuales legislativas, lo que le permitiría obtener más de 40 escaños, para convertirse en la clave para una mayoría de derechas.

La actualidad debería beneficiarlos, en momentos en que está por comenzar el muy mediático juicio a los líderes independentistas catalanes, en el que el número dos de Vox es abogado de la acusación, estimó el director del instituto demoscópico Metroscopia, José Pablo Ferrándiz.

“Está claro que este gobierno es mejor que un gobierno de derechas para los independentistas catalanes”, estima Cristina Ares, politóloga de la Universidad de Santiago de Compostela.