Londres. Ayer lunes, Gran Bretaña y Escocia firmaron un acuerdo que libera el camino para una votación histórica que podría llevar a las tierras de esta isla a su autonomía por primera vez en tres siglos, como el más nuevo estado soberano de Europa.

El acuerdo de ayer pone eficazmente en marcha una importante campaña independentista de dos años durante la que el Partido Nacional Escocés -cuya sorpresiva victoria en las elecciones regionales del año pasado abrió el camino para el referéndum- contendrá cabeza a cabeza contra aquellos que ferozmente se oponen a fracturar la Gran Bretaña moderna.

El acuerdo sobre los términos del referéndum escocés, que se celebrará en otoño del 2014, se produce en un momento en el que los movimientos de independencia también han ganado fuerza en España y Bélgica, en medio de la brutal crisis europea.

Pero la votación sobre la independencia de Escocia abre la posibilidad de que el aliado estratégico más cercano de Washington pueda ser desgarrado.

Esto marca el comienzo de un capítulo importante en la historia de Escocia y permite que dé inicio el verdadero debate. Esto prepara el terreno para que la pregunta más importante de todas se pueda resolver: ¿una Escocia independiente o un Reino Unido? , manifestó el primer ministro británico, David Cameron, tras la firma del acuerdo con el ministro principal de Escocia, Alex Salmond, líder del Partido Nacional.

Después de siglos de batallas sangrientas con los ingleses, Escocia renunció a su soberanía a principios de 1700.

Sin embargo, a finales de 1990, se había ganado el derecho a un Parlamento descentralizado y ahora tiene amplios poderes sobre su sistema judicial y el gasto público.

La independencia total daría al Partido Nacional la facultad de cumplir con una serie de compromisos, incluidos la expulsión de la flota nuclear británica en aguas escocesas, separarse de la OTAN y el retiro de los regimientos escoceses de las fuerzas militares británicas en el extranjero.

También le daría a los políticos en Edimburgo la libertad de votar por separado -y tal vez en contra- de Gran Bretaña en los organismos mundiales como las Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional.

Es importante destacar que el acuerdo firmado ayer significa que los escoceses podrán organizar su referéndum en el 2014, en medio del emotivo aniversario de los 700 años de la Batalla de Bannockburn, en la que Robert Bruce llevó a las tropas escocesas a la victoria sobre los invasores ingleses.