Managua. Nicaragua sigue inmersa en una crisis donde la violencia se ha descontrolado y su economía va en caída libre donde su destino parece incierto ante un diálogo estancado entre el gobierno de Daniel Ortega y la oposición en busca de una salida al conflicto.

Ante este contexto se ponen sobre la mesa algunos posibles escenarios.

La experta en seguridad Elvira Cuadra ve posible que la presión del movimiento opositor y de la comunidad internacional obligue al gobierno a hacer “algunas reformas necesarias en lo electoral y judicial”, pero la negociación difícil será que Daniel Ortega acepte un adelanto de las elecciones del 2021 a marzo del 2019.

Para el abogado Mauricio Díaz “el problema lo generó el estilo de gobierno de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo: un modelo bonapartista”, por lo que “él tiene la solución en sus manos: abrir las válvulas de compartimento ciudadano y no amurallarse creyendo que está en una guerra”.

El también exdiplomático opinó que Estados Unidos, primer socio comercial, y países de Europa con los que Nicaragua tiene acuerdos de asociación pueden “sancionar y presionar”.

“No le pueden seguir dando dinero a un gobierno que reprime al pueblo”, manifestó.

El sociólogo y economista Oscar René Vargas precisó que el deterioro económico por la crisis también presionará a Ortega. El Banco Central ya rebajó su proyección de crecimiento de 4.9% a 1% en el 2018.

Vargas cree que “la comunidad internacional obligaría a Ortega a una elección anticipada, pero haciendo cambios cosméticos, como en el caso de Venezuela”.

Destacó que Estados Unidos y Centroamérica deberían encabezar la presión internacional.

Por su parte, José Luis Rocha, estudioso de temas de pandillas y migración, ve probable que la violencia continúe, aunque la pareja presidencial deje el poder, por la compleja composición de grupos ilegales que reprimen con la policía las protestas y levantan los bloqueos en las vías, además del deterioro económico.