Estambul. El presidente Recep Tayyip Erdogan adquirió una amplia ventaja en su intento por continuar en el poder, luego de que los resultados parciales reportados por una agencia local (al cierre de esta edición) lo mostraban con más de 50% de los votos, suficientes para evitar una segunda vuelta.

Para ganar la presidencia directamente, Erdogan, de 64 años, necesita más de 50% de los votos si es que quiere evitar una segunda vuelta el 8 de julio.

Con casi 80% de los sufragios contados, Erdogan tenía 54.3%, mientras que su principal rival Muharrem Ince sumaba 29.9%, según la agencia oficial Anadolu. El candidato curdo Selahattin Demirtas, quien dirigió su campaña desde la cárcel donde está por cargos relacionados con terrorismo, sumaba 7.2 por ciento. Él ha dicho que los cargos son inventados y tienen motivaciones políticas.

Fortaleza de sultán

Ni su paso por prisión, ni las monstruosas manifestaciones ni tampoco una sangrienta intentona golpista frenaron el irresistible ascenso del rais (jefe), como lo apodan sus más fervientes seguidores, que dirige el país con mano dura desde el 2003.

A menudo descrito en Occidente como un sultán insuperable, este nostálgico del Imperio otomano es un temible animal político que ha ganado todas las elecciones desde que su partido, el AKP, llegara al poder en el 2002.

Nacido en un barrio popular de Estambul, Erdogan se planteó hacer carrera en el futbol —un deporte que practicó en una categoría semiprofesional— antes de meterse en política.

Aprendió todos los trucos en el movimiento islamista del ex primer ministro Necmettin Erbakan, antes de ser propulsado a la primera línea cuando fue elegido alcalde de Estambul en 1994.

La obra sobrevive

Pero desde las grandes manifestaciones antigubernamentales de la primavera del 2013, brutalmente reprimidas, también se convirtió en la personalidad política más criticada de Turquía, a causa de la deriva autoritaria e islamista que fue adoptando según sus detractores.

Su poder vaciló a finales del 2013 cuando estalló un escándalo de corrupción contra su círculo más próximo. Erdogan denunció un complot y apenas se habló del caso.

Pero, en la noche del 15 de julio del 2016, Erdogan tuvo que enfrentar su peor prueba, en forma de un sangriento intento de golpe de Estado.

Erdogan busca reelegirse por un periodo de cinco años y amasar más poder bajo el nuevo sistema, que él insiste traerá estabilidad y prosperidad.