Ankara. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, atizó uno de los principales puntos de discordia entre Turquía y Estados Unidos, al acusarlo de apoyar a los "terroristas" kurdos tras la "ejecución", según Ankara, de 13 turcos a manos de rebeldes del PKK, sostén que Washington niega.

Por su parte, el nuevo jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, dijo el día de ayer a su par turco que "terroristas del PKK" eran los responsables de las muertes de los rehenes turcos en el noreste de Irak.

"El secretario dio sus condolencias por las muertes de rehenes turcos en el noreste de Irak y afirmó nuestra visión de que terroristas del PKK son responsables", informó el portavoz del departamento de Estado, Ned Price.

Pero, las acusaciones de Ankara contra Washington estuvieron acompañadas de una redada en los círculos prokurdos de Turquía, que se saldaron en más de 700 arrestos, según las autoridades.

"Las declaraciones de Estados Unidos son lamentables. Ustedes dicen que no apoyan a los terroristas pero en realidad están de su lado", declaró Erdogan.

Horas después, el gobierno turco convocó al embajador estadounidense en Ankara para tratar esta cuestión, informó el ministerio de Exteriores turco.

Turquía acusó el domingo al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de haber ejecutado a 13 ciudadanos turcos, en su mayoría miembros de las fuerzas de seguridad, a los que mantenía cautivos en el norte de Irak desde hacía varios años.

Según el ministro de Defensa, Hulusi Akar, militares turcos hallaron 13 cuerpos en una cueva situada en Gara, en el norte de Irak, donde Ankara está realizando una operación contra el PKK desde el miércoles. Ankara y sus aliados occidentales consideran al PKK un grupo "terrorista".

El PKK reconoció el domingo la muerte de un grupo de prisioneros, pero rechazó la versión de Ankara, afirmando que habían perdido la vida en unos bombardeos aéreos turcos.