El fiscal militar de Egipto investiga las acusaciones en contra de 12 de los activistas más conocidos y figuras públicas del país, informó ayer la agencia oficial de noticias de Egipto.

Las acusaciones, presentadas en una denuncia hecha por más de 700 personas, incluyen incitar a la caída del Estado y estimular la lucha en contra de los gobernantes militares de Egipto, anunció la agencia de noticias MENA.

El fiscal militar en jefe, el mayor general Adel al-Mursi, expuso a MENA¬ que su oficina estaba investigando el caso y que no había acudido a los tribunales. Ayer todavía no estaba claro si los 12 serían procesados.

Entre los investigados están las personalidades de la televisión Yosri Fouda y Maged Reem, el exejecutivo de Google, Wael Ghonim, el célebre autor Alaa Al Aswany y el legislador Ziad El-Elaimy, quien se ha negado a pedir disculpas públicamente por haber descrito el mes pasado al máximo general de Egipto, Mohammed Hussein Tantawi, como un burro.

Si la investigación da lugar a acciones judiciales, el caso podría impulsar la indignación internacional. Libro más famoso de Aswany, El edificio Yacobián, fue traducido y muy leído en todo el mundo. El año pasado la revista Foreign Policy clasificó a Aswany el número 1 en su lista anual de los 100 pensadores mundiales más importantes. Él y los demás acusados han sido duros críticos de los líderes militares de Egipto durante el actual periodo de transición política.

La cúpula militar asumió el poder en febrero del 2011, cuando el entonces Presidente Hosni Mubarak fue derrocado. Los generales de alto rango siempre han sido poderosos, pero operaban en las sombras y no están acostumbrados a la crítica pública.

Ayer también, un estadounidense acusado de trabajar ilegalmente en Egipto apareció en un tribunal de El Cairo junto con 14 acusados egipcios.

Robert Becker, quien trabaja para el Instituto Nacional Demócrata, una de las cuatro organizaciones estadounidenses que fueron el blanco de una ofensiva contra Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) extranjeras, se negó a salir de Egipto la semana pasada junto con otros trabajadores de las ONGs en un avión fletado por el gobierno estadounidense.

Los extranjeros fueron sacados de Egipto para evitar una crisis diplomática entre Washington y El Cairo, luego del pago de millones de dólares en fianzas. La salida clandestina de los acusados extranjeros, a quienes se les prohibió salir del país, provocó la indignación pública, por lo que muchos consideraron se trató de una injerencia del Poder Ejecutivo egipcio y Estados Unidos en el sistema judicial de Egipto.

Al menos 16 estadounidenses, varios europeos y los 14 egipcios fueron nombrados durante el proceso legal en el que las ONGs son acusadas de utilizar fondos extranjeros ilegales para sembrar disturbios en Egipto.

Ayer, el juicio que inició originalmente el 26 de febrero se reinició en un nuevo tribunal luego de que los jueces a cargo del caso renunciaran sin dar explicaciones a principios de la semana pasada. La audiencia fue aplazada y se reanudará hasta el próximo el 10 de abril.

Por desgracia, pusieron al estadounidense en la jaula con los otros , expuso Sarwat Abdel Shahid, uno de los abogados defensores del Instituto Nacional Demócrata y del Centro Internacional para Periodistas, en referencia a la jaula de enjuiciamiento utilizada en los tribunales egipcios.

No es un asesinato. No se trata de manejo de estupefacientes. Se trata de un caso político y no deben estar en una jaula , afirmó.

Sarwat manifestó que Becker le dijo que se quedó en Egipto porque no quería dejar a su vida y una relación aquí.