Los Emiratos Árabes Unidos organizaron una reunión secreta el pasado enero entre el fundador de la empresa de seguridad privada Blackwater, Erik Prince, y un personaje cercano al presidente Vladimir Putin, como parte de un aparente esfuerzo por establecer una línea de comunicación entre Moscú y el presidente electo Donald Trump.

La reunión tuvo lugar alrededor del 11 de enero -nueve días antes de la toma de posesión de Trump- en las islas Seychelles en el Océano Índico. Aunque la agenda completa no está totalmente clara, los Emiratos Árabes Unidos acordaron organizar la reunión, en parte, para explorar si Rusia podía ser persuadida para acotar su relación con Irán, incluyendo a Siria.

Aunque Prince no tenía ningún papel formal en la campaña de Trump, se presentó en la reunión como un enviado no oficial del magnate a un alto rango de los Emiratos Árabes Unidos, confidente de Putin, según los funcionarios.

Prince era un efusivo partidario de Trump. Después de la convención republicana, él contribuyó con 250,000 dólares a su campaña; tiene vínculos con personas del despacho oval, por ejemplo, Stephen Bannon ahora es el principal estratega del presidente; la hermana de Prince, Betsy DeVos, es la secretaria de educación en el gobierno de Trump, y Prince fue visto en las oficinas de Trump en Nueva York el pasado diciembre.

Funcionarios estadounidenses dijeron que el FBI ha estado analizando la reunión de Seychelles como parte de una investigación mucho más amplia sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses.

El FBI declinó hacer comentarios.

El encuentro de Seychelles duró dos días y se suma a una creciente red de conexiones entre Rusia y gente cercana a Trump.