Kabul. El gobierno afgano anunció ayer que dejará libres a 72 detenidos de alto perfil, una decisión que desafía las súplicas hechas por funcionarios estadounidenses y asesta un duro golpe a las relaciones EU-Afganistán, justo al tiempo que ambas naciones tratan de completar un acuerdo de seguridad a largo plazo.

Funcionarios estadounidenses manifestaron que los prisioneros son una amenaza tanto para la seguridad afgana como para los militares estadounidenses basados en este país, al reclamar que su exoneración demuestra no sólo la disfunción del sistema judicial afgano, sino también la incapacidad del gobierno para cooperar, incluso en los asuntos más graves.

El presidente afgano, Hamid Karzai, declaró ayer que las pruebas en contra de los 72 hombres -quienes fueron arrestados tanto por el servicio de inteligencia afgano como por los militares estadounidenses- eran insuficientes para asegurar sus enjuiciamientos formales, según un comunicado del palacio presidencial.

La liberación, que se espera ocurra en unos días, fue ordenada después de una revisión profunda de los casos de los prisioneros , expuso el comunicado.

En un intento de mantener a los detenidos tras las rejas, los funcionarios estadounidenses entregaron resmas de pruebas en su contra, suficiente -según sus asunciones- como para por lo menos justificar los juicios formales.

Sin embargo, un portavoz presidencial expuso que Karzai y un panel de altos funcionarios habían decidido que no era el caso.