Entrevista a Luiz Filipe de Macedo Soares, Secretario general del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en AL.

El pasado 1 de febrero, Estados Unidos anunció su retiro del Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), firmado en 1987 entre Ronald Reagan y el líder soviético Mijail Gorbachov. El INF prohibió el uso de misiles con un rango de entre 500 y 5,500 kilómetros y puso fin al peligroso desarrollo de cabezas nucleares en Europa.  El embajador Luiz Filipe de Macedo Soares, secretario general del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL), opina que, aunque se ha avanzado en el desarme nuclear alrededor del mundo, es difícil llegar a un acuerdo de eliminación total.

—¿La decisión de EU de abandonar el INF motivará a otros países como Ucrania a crear armamento nuclear?

Nada en el mundo es imposible, India y Pakistán están en conflicto, pero en el caso de Ucrania como es país signatario del tratado de prohibición de los ensayos nucleares no tiene condiciones legales de iniciar producción de armas nucleares, porque estaría transgrediendo el Tratado de no Proliferación Nuclear, lo que evidentemente lo pondría en una situación de confrontación que de por sí ya existe con Rusia.

—¿De qué forma cambiará el orden mundial después del retiro de EU del INF?

Partiendo del hecho de que en el mundo existen más de 14,000 armas nucleares, y que cerca de 95% las concentran Estados Unidos y Rusia, la disminución de los movimientos y los arsenales dependen mucho de estas naciones. Si se suspende o elimina este acuerdo significa el adiós de una herramienta de verificación muy valiosa, además de que, seguramente, aumentará la tensión entre ambos países y habría desestabilización; sin embargo, creo que nadie quiere desatar una confrontación nuclear.

Más allá de Rusia y Estados Unidos, los programas de modernización de los arsenales nucleares son una evidencia de que el peligro de un conflicto nuclear no ha pasado.

—¿Qué retos vaticina rumbo a la conferencia de revisión del Tratado sobre la No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) del próximo 2020?

En el 2015 no se logró suscribir un acuerdo porque tiene que haber un consenso entre los países pertenecientes (Israel, India, Pakistán y Corea del Norte son los únicos que no participan). Ése es un reto para el próximo año y básicamente es lograr que las cinco potencias nucleares (China, Francia, Rusia, Reino Unido y EU) avancen de alguna forma en el desarme nuclear.

—¿Se cumplirá la meta en un futuro del desarme nuclear?

Estamos lejos de lograr este pedimento, porque el TNP prohíbe las armas nucleares, pero no su eliminación. Además, para cumplir ese proceso se necesita de grandes inversiones financieras y tecnológicas, no es fácil destruir o desaparecer más de 14,000 armas nucleares, el tratado no entra en ese tema, y se requiere de mucho tiempo y esfuerzo para lograr que se llegue a este acuerdo. Pero se ha dado un gran paso.

—¿Qué papel tendrá América Latina en la conferencia del próximo año?

América Latina y el Caribe no tienen ni tendrán armas nucleares, vamos a mantener la visión del Tratado de Tlatelolco, que apuesta por la desnuclearización de la región y que permite a los 33 países estar en comunicación sobre el tema. La región es un gran ejemplo y vamos a tratar que se suscriba un acuerdo en la próxima conferencia.

—¿Qué tan probable es que haya un alza en delitos de lesa humanidad a través del uso de armas nucleares?

Para la OPANAL, la sola existencia de armas nucleares representa una amenaza para la humanidad, su uso es una transgresión al derecho internacional y constituye un crimen de lesa humanidad.