Varsovia. El Presidente Obama concluyó este fin de semana su gira europea de cuatro países tras lograr la mayor parte de lo que se había propuesto. Para alcanzar sus metas, recurrió al instrumento original de su diplomacia pública, él mismo y su historia.

No había llevado a cabo una gira europea desde el primer año de su mandato y su meta, en gran medida, era hacer ver a los europeos que sus contactos con Asia y otras regiones desde que asumió la Presidencia no han disminuido la importancia de la más antigua alianza del país.

He querido asegurarme de que todos en mi país, pero en especial todos alrededor del mundo, entiendan que la alianza transatlántica sigue siendo la piedra angular, la base, de la seguridad estadounidense , manifestó Obama al emprender el regreso a Washington desde esta capital polaca.

Sin embargo, el Mandatario no anunció ningún cambio importante en sus políticas. En vez de eso, su biografía fue el sustituto o sirvió para representar sus políticas.

En Irlanda, Barack Obama bebió cerveza con gente de Moneygall, donde nació su tatarabuelo materno, y cautivó a su auditorio en Dublín, un pueblo duramente golpeado por años de recesión.

En Londres, lugar donde pernoctó con la Primera Dama en el Palacio de Buckingham, se presentó ante el Parlamento en el antiguo Salón de Westminster como el nieto de un keniano que sirvió como cocinero en el Ejército Británico , lo que le valió una ovación de pie.

En Polonia, destacó que comparte su legado, así sea a través de ósmosis cultural.

Soy parte de Polonia porque provengo de Chicago; si uno ha vivido en Chicago y no ha absorbido algo de la cultura polaca, entonces algo está mal .

En Francia, en la cumbre del G-8, Obama cosechó frutos de su política de reconfigurar las relaciones con Rusia. Obtuvo del presidente Dmitri Medvédev la promesa de trabajar en conjunto para expulsar al líder libio Muammar Gaddafi.

Previamente, Rusia había sido crítica de la misión de la OTAN en Libia, afirmando que excedía el mandato de la ONU. Queda por verse si Gaddafi aceptará la mediación rusa para dejar el poder, pero la nueva posición de Medvédev deja al líder libio más aislado que nunca.

Obama advirtió que los cambios políticos en el África del Norte y el Medio Oriente implican un proceso difícil, pero enfatizó que el apoyo estadounidense para la transición democrática es esencial para garantizar su éxito. En su mensaje final de la gira, se refirió a las lecciones de Irlanda, en donde un pacto de paz con Irlanda del Norte en 1998 puso fin a décadas de conflicto sectario y de Polonia, en donde Solidaridad lanzó un reto al comunismo soviético años antes de su caída definitiva.

Aunque los países del G-8 dijeron que podría integrarse un fondo de hasta 20,000 millones de dólares para ayudar a la transición en Egipto y Túnez, el compromiso no quedó firmemente sellado, pues los países ricos pidieron a los países árabes y al FMI que también realicen aportaciones.