Mobile.- El Gobierno de Estados Unidos dijo que teme que no sean suficientes las barreras de contención dispuestas para defender sus costas en el Golfo de México de un enorme derrame de petróleo.

La Secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, afirmó que " tenemos algunas preocupaciones sobre si tenemos adecuadas barreras de contención", al referirse a las vallas plásticas que han sido colocadas a lo largo de la costa para mantener la marea negra alejada de las orillas.

Durante una visita a Mobile, en Alabama, Napolitano agregó que 427.000 metros de barreras han sido desplegadas hasta el momento a lo largo de la Costa del Golfo, para protegerla lo máximo posible de la mancha negra producida por una fuga en un pozo submarino de la petrolera BP Plc BP.L.

La secretaria mencionó varias veces que la firma, con base en Londres, es responsable de limpiar el derrame, evitar su impacto en las costas estadounidenses, sellar el pozo dañado y pagar los costos derivados de los daños.

"Hasta que ese proceso se complete, su responsabilidad no ha terminado", precisó.

Al ser consultada sobre si consideraba que los esfuerzos de BP en el corto plazo por controlar la fuga en el pozo serían exitosos, Napolitano refirió que "si arreglan el pozo (...) eso sería genial".

Pero agregó que "mi planificación, nuestras actividades y esfuerzos están asumiendo que hasta que perforen un pozo de alivio que funcione, ese petróleo continuará fluyendo".

Funcionarios de BP han referido que completar esta tarea podría tomar entre 75 y 80 días.

Empresas se acusan entre sí

En tanto, directivos de BP y de otras empresas involucradas en la explosión mortal de un pozo petrolero submarino se acusaron mutuamente el martes en Washington, mientras el ejército y presidiarios defendían las costas de Luisiana de un inmenso derrame de crudo.

Los jefes de las petroleras reunidos por el Comité de Energía del Senado para dos días de audiencias escucharon al titular del panel Jeff Bingaman describiendo la explosión de la plataforma Deepwater Horizon como una "cascada de errores, técnicos, humanos y regulatorios".

Las audiencias continuarán el miércoles, el mismo día que los activistas de Seize BP planean manifestarse en las oficinas de la empresa y otros lugares del país para exigir al Gobierno congelar los activos de la firma para garantizar el pago de la limpieza y la indemnización de los afectados por el derrame.

Las acciones de BP BP.L cerraron con una baja de un 0.67% en Londres. Los títulos de la firma han caído más de un 15% desde la explosión el 20 de abril de la plataforma que perforaba su pozo en el Golfo de México.

El portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs dijo que el presidente de Estados Unidos Barack Obama estaba profundamente frustrado" por el hecho de que la fuga de crudo en el Golfo de México no haya sido detenida.

Esfuerzos

La pelea por contener el derrame continuó en Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida, que ya están sintiendo el impacto sobre sus industrias de pesca y turismo. Mientras BP alista un nuevo intento por contener la fuga de crudo.

Las autoridades están investigando el accidente que provocó una fuga en el pozo afectado, que sigue vertiendo unos 5.000 barriles (795.000 litros) de petróleo al día en las aguas del golfo.

En respuesta al desastre, el secretario del Interior de Estados Unidos, Ken Salazar anunció que la agencia federal que regula la perforación petrolera mar adentro será dividida en un área para recaudar regalías y otra para las tareas de inspección.

El Servicio de Administración de Minerales realiza ambas tareas hasta el momento, levantando críticas de algunos legisladores de Estados Unidos y grupos ambientalistas de que existe un conflicto de intereses.

La explosión de la plataforma de Transocean Ltd RIGN.S, que mató a 11 trabajadores y desató el derrame que amenaza la costa de los estados del Golfo ha movilizado a todos los niveles de Gobierno.

Obama ya suspendió un plan para abrir nuevas áreas para perforar en busca de petróleo.

Acusaciones

En la audiencia ante el Congreso, el presidente de BP America, Lamar McKay, el presidente ejecutivo de Transocean, Steven Newman y Tim Probert, un ejecutivo de Halliburton Co HAL.N, atendieron las acusaciones de los senadores y luego se acusaron mutuamente.

McKay dijo que el mecanismo preventor de explosiones de la plataforma, diseñado para proteger a los operarios al cortar el flujo de crudo en el caso de fuertes cambios de presión, había sido modificado.

En realidad, los cambios fueron hechos en el 2005, pero a pedido de BP, dijo Newman de Transocean.

El senador republicano John Barrasso dijo a los ejecutivos: " Escucho un solo mensaje que es: 'No me culpen'. Bien, intercambiar acusaciones no nos va a llevar muy lejos".

El senador demócrata Ron Wyden interrumpió a McKay y dijo que "la cultura de esta compañía ha sido un accidente detrás de otro".

Halliburton se asoció a BP y a Transocean como proveedor de una variedad de servicios en la plataforma accidentada y estuvo involucrada en el intento de cementar el pozo para estabilizar sus paredes y taparlo.

Transocean relaciona la explosión a la falla en cementar el pozo. BP es el operador del pozo.

En su camino hacia las audiencias, los petroleros fueron abucheados por manifestantes con pancartas en las que se leía en inglés "Boicot a BP" y "BP asesina".

BP intentará cubrir la fuga, a casi una milla (1,6 km) bajo la superficie marina, con una cúpula más pequeña que la de 98 toneladas que trató de instalar sin éxito el fin de semana.

El nuevo domo se colocaría sobre la fuga el jueves.

La petrolera también está perforando un pozo de alivio, pero tardaría hasta tres meses en terminarlo. La firma planea perforar un segundo pozo también.

Estos esfuerzos no están exentos de riesgos. En documentos presentados ante el MMS a fines de abril, BP dijo que en el peor de los casos -el estallido de los dos pozos de alivio a la vez- se traduciría en 240.000 barriles diarios de crudo fluyendo en el Golfo.

Tropas y prisioneros

Los desesperados esfuerzos por proteger la costa y las marismas de la llegada de la marea negra continuaban.

En Port Fourchon, en el sureste de Luisiana, tropas de la Guardia Nacional, junto a prisioneros de pantalones rojo escarlata y camisetas blancas en las que se leía en inglés "Labor de presidiarios", llenaban enormes sacos de arena de 450 kilos.

Los sacos son arrojados desde helicópteros Black Hawk en las playas en donde el petróleo podría afectar las frágiles marismas, mientras que maquinaria pesada reforzaba las áreas que podrían ser alcanzadas por el vertido.

"Comenzamos a llenar algunos sacos el domingo por la tarde, pero el gran esfuerzo se produjo ayer", dijo el sargento, Wesley Melton.

Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por su sigla en inglés) amplió el martes el área de prohibición de pesca en un 45 por ciento. Más de 41.440 kilómetros cuadrados están ahora fuera de los límites para poder realizar esa actividad.

Pese a la ampliación de la veda, un 93% del Golfo está aún abierto a la pesca, dijo el NOAA.

Funcionarios estuvieron de acuerdo en que los retrasos en la contención de la filtración incrementan las chances de que éste pueda convertirse en el peor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos, superando el accidente en 1989 del Exxon Valdez en Alaska.

Los últimos pronósticos del NOAA indican que los vientos en el sureste del país persistirán durante la semana, lo que empujaría el petróleo en dirección oeste.

A lo largo de la costa de Alabama, residentes se preparaban para enfrentar el impacto en sus costas y sustento económico.

"Va a afectar a todos cuyos ingresos dependan del agua y la recreación", dijo Andrew Saunders, propietario de Saunders Yachtworks, una compañía que repara botes en la isla Dauphin.

Pese al derrame, operadores portuarios dijeron que las rutas y puertos navieros en el Golfo de México estuvieron abiertos durante el martes.

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