El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya ha puesto las bases para poner en marcha el plan económico que le llevó a la Casa Blanca. La reforma fiscal pasó el miércoles el último trámite en el Senado y las grandes multinacionales ya empiezan a echar cuentas y a decidir el destino de los miles de millones de dólares que van a ahorrar como consecuencia de la rebaja impositiva.

El principal objetivo de la reforma fiscal es rebajar la presión fiscal a las empresas y la medida más importante es la rebaja del impuesto de sociedades, cuyo gravamen baja desde el 35% al 15 por ciento. Una medida que supondrá un agujero para las arcas públicas (Tax Foundation calcula que la merma llegará a los dos billones de dólares en los próximos diez años), aunque los cálculos del Tesoro estadounidense es que esa rebaja se compensará con el empuje que recibirá la inversión empresarial y el consumo de los hogares en los próximos ejercicios.

Otra de las medidas más importantes es la rebaja de la tasa de repatriación de los beneficios obtenidos en el extranjero por las empresas estadounidenses. Pasa de un gravamen del 35% al 10.5%, lo que supondrá un ahorro sustancial para las multinacionales, especialmente para las empresas tecnológicas, que obtienen gran parte de sus beneficios fuera de Estados Unidos. Muchas empresas optan por no repatriar el dinero que han logrado en el extranjero para evitar este peaje fiscal, ya que consideran que el gravamen es excesivo e implica una doble tributación en la medida en que los beneficios ya han tributado previamente en el país en el que se han generado. La rebaja del tipo animará a muchas compañías a repatriarlos.

Ambas medidas supondrán una inyección inédita de liquidez para los grandes grupos empresariales de Estados Unidos, que nada más aprobarse la medida han empezado a hacer públicas las medidas. El anuncio más llamativo lo hizo el gigante de las telecomunicaciones AT&T, que avanzó que la rebaja impositiva le permitirá realizar inversiones por 1,000 millones de dólares en Estados Unidos, que pueden generar hasta 7,000 nuevos puestos de trabajo. Al mismo tiempo repartirá un bonus de 1,000 dólares entre sus 200.000 trabajadores, con lo que añadirá otros 200 millones de euros a la partida de gastos. La multinacional, sin embargo, ya ha avanzado que pese a esa mayor liquidez no subirá los salarios, tal y como solicitaban los sindicatos. No es la única que se ha animado a repartir dividendos entre sus trabajadores. El conglomerado de medios de comunicación Comcast, que emplea a 136,000 empleados, ha anunciado que abonará un bonus de 1,000 dólares a 100,000 trabajadores y ha anunciado inversiones por 50,000 millones en los próximos cinco años, gracias también al rechazo a la neutralidad en la red, que permitirá establecer diferentes velocidades en el acceso a la información en función del pago y de los intereses de los propios operadores.

La compañía que sí se atreverá a elevar los salarios será el banco Fifth Third Bank, una entidad financiera con sede en Cincinatti, que emplea a 13,500 trabajadores. En primer lugar repartirá un bonus de 1,000 dólares entre sus empleados y en segundo duplicará el salario mínimo por hora que reciben 3,000 empleados. Este está fijado en 7,5 dólares a la hora y se elevará hasta los 15 dólares. En la misma línea, el banco Wells Fargo, con una plantilla de 268,000 trabajadores y 70 millones de clientes, también duplicará el salario mínimo por hora hasta los 15 dólares.

La rebaja de impuestos también ha provocado que las grandes multinacionales desempolven viejos proyectos de inversión que esperaban tiempos mejores. El grupo británico Intercontinental Hotels Group (IHG) es la tercera mayor cadena hotelera del mundo, con 5,174 hoteles y 767,135 habitaciones, y el 58% de sus ingresos proceden del mercado estadounidense. La reforma le generará un importante crédito fiscal con el que acometer inversiones y compras paralizadas con la crisis, con lo que podría reducir la distancia con Marriott y Hilton, las dos mayores hoteleras del mundo. Las compras acometidas por Marriott en 2016 le permitieron incrementar su cartera de hoteles desde los 4,424 a los 5,952 (1,528 más) y el número de habitaciones desde las 759,330 a las 1,16 millones (405,338 más). En ese mismo período, IHG solo creció en 142 hoteles y 22,767 habitaciones.

Pero quizá la parte más importante de la reforma fiscal es el ajuste a la baja que sufre la repatriación de dividendos para las compañías estadounidenses que obtienen gran parte de sus ingresos en otros países, como Apple o Microsoft. La multinacional dirigida por Tim Cook genera 216,000 millones de dólares (183,000 millones de euros) en ingresos en el extranjero, según las cifras extraídas de su última memoria anual. Con el anterior tipo que gravaba la repatriación de dividendos, el peaje fiscal que tenía que pagar Apple, en el caso de que los trajera de vuelta, era de 64,000 millones de euros mientras que a partir de la rebaja será de 18,300 millones. Un ahorro cercano a los 46,000 millones que podría servir para que la multinacional opte por cambiar su política fiscal. Algo similar sucederá en el caso de Microsoft, que genera 108,000 millones de dólares (91,000 millones de euros) en ingresos fuera de EU. Aplicando el mismo criterio que en el caso de Apple, repatriar esos dividendos supondría un coste de 31,850 millones antes de la reforma y 9,100 después de la misma. La diferencia entre ambas cifras arroja un ahorro de 22,750 millones.

Otro efecto importante se producirá en la creación de puestos de trabajo. La tasa de paro en  EU cerró 2016 en un nivel históricamente bajo (4.9% de la población activa) y las últimas previsiones del FMI auguran que seguirá a la baja al 4.4% en 2017 y al 4.1% en 2018. El último dato público, correspondiente a octubre, refleja una tasa del 4.1%, lo que supone el nivel más bajo desde febrero de 2001. CVS Health, una de las compañías más importantes en términos de empleo (cuenta con 250,000 trabajadores), ha anunciado que la reforma fiscal le permitirá ampliar su plantilla en otras 3.000 personas.

LAS CLAVES DE LA REBAJA TRIBUTARIA

Sociedades: Pasa del 35% al 21%, incluye un impuesto del 10.5% para los beneficios que se generan fuera de EU, que baja 24,5 puntos porcentuales respecto al anterior gravamen. El objetivo del Ejecutivo pasa por incentivar a los grandes grupos empresariales para que repatríen los 2.3 billones de dólares (1.9 billones de euros) que generan en su actividad en el exterior y de esa manera compensar los ingresos que se van a perder con la reforma, en torno a 2 billones de dólares (1.7 billones de euros).

IRPF: Para los contribuyentes que más ingresos perciben se rebaja el gravamen del 39.6% al 37% y se duplica el mínimo exento en sucesiones (de 5.5 millones a 11 millones de dólares).

erp