El emperador japonés Akihito y la emperatriz Michiko se reunieron y conversaron el miércoles con sobrevivientes del terremoto y el tsunami del mes pasado, ofreciendo alivio y consuelo en un papel que ha ayudado a la monarquía a mantenerse relevante en la época moderna.

Mientras otros miembros de la realeza de todo el mundo viajaban a Londres para la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton, la familia imperial japonesa tenía obligaciones más sombrías tras los desastres del 11 de marzo, que dejaron 28.000 muertos o desaparecidos, devastaron la región del nordeste del país y desencadenaron una crisis nuclear.

Akihito, de 77 años, y Michiko, de 76, viajaron el miércoles en tren y helicóptero hasta un centro de evacuados de Fukushima, en el nordeste de Japón, donde se han refugiado personas que huyeron de los desastres naturales y del accidente nuclear en la planta de Tokyo Electric Power Co. (TEPCO), a 240 kilómetros al nordeste de Tokio.

Después tenían previsto visitar la ciudad de Sendai, más al norte, y a comienzos de mayo viajarán a otras áreas devastadas.

El emperador Akihito, vestido con un impermeable, y Michiko, con una chaqueta beige con un cinturón y pantalones azules, se arrodillaron para hablar con los evacuados en un gimnasio escolar que se ha convertido en su hogar temporal.

"No he visto a los sobrevivientes sonriendo de ese modo en más de un mes y medio. Así de conmovida estaba la gente. Los mayores lloraban", dijo a periodistas Jin Sato, alcalde Minamisanriku, una población devastada por el tsunami.

Fue el tipo de escena a las que el público japonés se ha acostumbrado desde que los emperadores visitaron la ciudad portuaria de Kobe, sacudida por un terremoto en 1995, pero que contrasta con la imagen distante que la familia imperial tenía antes de la derrota en la II Guerra Mundial, cuando Hirohito, el padre de Akihito, era considerado un dios viviente.

"Hasta 1945, la Casa Imperial habría realizado algún tipo de donación. Pero este tipo de papel en el que literalmente salen, abrazan y reconfortan a la gente es específico de Akihito y Michiko en particular", dijo Kenneth Ruoff, un profesor de la Universidad Estatal de Portland y autor de varios libros sobre la realeza japonesa.

DOCH