Las autoridades rusas que investigan un incendio que causó la muerte de al menos 64 personas en un concurrido centro comercial en Siberia dijeron el lunes que un guardia de seguridad había desactivado el sistema de alarmas y que las salidas fueron bloqueadas.

El incendio en la ciudad de Kemerovo, uno de los más letales en Rusia desde el fin de la Unión Soviética, consumió el domingo por la tarde las plantas superiores del centro comercial donde se ubicaba un complejo de cines y el área de juegos para niños.

Se teme que decenas de niños estén entre los muertos.

El presidente Vladimir Putin, que fue reelecto el pasado fin de semana, aún no ha hablado públicamente sobre la tragedia, que ha provocado un profundo enojo en Kemerovo, una región productora de carbón situada a unos 3,600 kilómetros al este de Moscú.

El Kremlin publicó un comunicado diciendo que Putin "expresó sus profundas condolencias a los familiares de quienes perecieron".

El comité de investigación de Rusia, que aborda los delitos de mayor impacto, dijo que estaba tratando de interrogar al dueño del centro comercial y quería detener al guardia de seguridad que apagó el sistema de alarmas después de detectar el fuego.

"Se produjeron graves violaciones (de la ley) cuando se construyó el centro comercial y cuando estaba operando. Las salidas de emergencia por incendios fueron bloqueadas", dijo Svetlana Petrenko, portavoz de la comisión, en un comunicado.

La funcionaria dijo que los investigadores, que abrieron una indagación criminal sobre el incendio, estaban tratando de determinar si hubo otras violaciones de las normas. Cuatro personas han sido arrestadas hasta el momento, incluyendo dueños y arrendatarios de locales en el centro comercial.

Los servicios de emergencias afirmaron que ya extinguieron las llamas, pero dijeron más tarde que algunos focos se reactivaron en ciertos lugares y que los rescatistas tenían problemas para recuperar los cuerpos en medio de los escombros y el humo.

No estaba claro si aún había personas desaparecidas. Veronika Skortsova, ministra de Salud rusa, dijo que 11 personas estaban recibiendo tratamiento en un hospital, incluyendo un niño de 11 años que se encontraba grave.