Santiago. "Aunque sea por el mal menor", dice resignado Mathias mientras promueve el voto entre jóvenes por el diputado izquierdista Gabriel Boric. Otros, también con reparos, se movilizan por el abogado ultraderechista José Antonio Kast. Quien atraiga a los jóvenes puede ganar el domingo la presidencia de Chile.

Los menores de 29 años fueron una parte importante del 53% de votantes que se abstuvieron en la primera vuelta del 21 de noviembre, y junto a las mujeres, pueden inclinar la balanza hacia cualquier lado, ya que los indecisos navegan entre el desencanto general con los políticos y la rabia por un país desigual.

"Hemos sido marginados a lo largo de todos estos años. Yo creo que los jóvenes estamos desilusionados", sostiene Mathias Matta, un fotógrafo de 25 años que vive en la Villa San Miguel, un barrio de clase trabajadora en el sur de Santiago, que no votó en la primera vuelta pero sí lo hará este domingo.

Las quejas contra el modelo económico y el hastío frente a los partidos políticos se escuchan entre jóvenes que recién cumplieron los 18 años de un complejo de viviendas sociales, así como también entre ancianos y adultos que reprochan no haber obtenido bienestar social y mejores oportunidades en los años de bonanza chilena (1995-2010). La desconfianza en la política, clave entre los jóvenes.

"No puedo quedarme sin votar", porque es "un momento crucial, con dos candidatos que están en los extremos", dice Matta, quien votará por Boric.

Casi con las mismas palabras, Florencia Moraga, estudiante de Ciencias Políticas de 19 años, argumenta por qué votará por Kast.

Rumbo

Además de sus 20 años de diferencia, a los dos candidatos los separa dos visiones antagónicas del Estado.

Boric, de 35, con una carrera en Derecho en la Universidad de Chile, viene del extremo austral de Punta Arenas; es agnóstico, soltero y sin hijos. Kast, de 55, es abogado por la Universidad Católica, está casado desde 1991 con María Pía Adriasola, tiene nueve hijos y pertenece al movimiento católico Schönstatt.

En las comunas populares de la Región Metropolitana -la más poblada del país-, unos 2.5 millones de electores no votaron en primera vuelta. En Chile hay 15 millones de ciudadanos habilitados para votar. "Ahí es donde está la madre del cordero", advierte la economista Marta Lagos, fundadora de Latinobarómetro.

En el plebiscito constitucional de octubre de 2020, los jóvenes acudieron a las urnas y movieron la balanza hacia la redacción de una nueva Constitución. Pero en el resto de las elecciones que han seguido -de Constituyentes, alcaldes o primarias presidenciales- desapareció su interés por votar.