Montreux. Las conversaciones de paz para poner fin a la guerra civil de casi tres años en Siria tuvo un mal comienzo ayer, con señalamientos por parte del gobierno sirio y sus opositores políticos y desacuerdo acerca de lo que debería ser el objetivo de las negociaciones.

Al principio, el gobierno de Siria estableció un tono amargo y los opositores del presidente sirio, Bashar al-Assad, pusieron en duda si habría continuidad en las conversaciones cara a cara, programadas para el mañana viernes.

El ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid al-Moualem, acusó a los vecinos árabes de sembrar el terrorismo y la insurrección, y calificó a EU y a otros aliados occidentales de los rebeldes sirios como intrusos. Urgió a las naciones asistentes a dejar de financiar a los rebeldes o a dejar en paz al gobierno de Damasco.

Hemos venido aquí para poner fin al terrorismo y sus amargas consecuencias. La diplomacia y el terrorismo no pueden ir de la mano. La diplomacia debe triunfar al luchar en contra del terrorismo , expuso Al-Moualem.

El gobierno de Siria aceptó asistir a las conversaciones, pero rechazó la premisa de que el objetivo es establecer un gobierno interino para sustituir a Al-Assad. Rusia, uno de los patrocinadores de la conferencia, insiste en que el derrocamiento de Al-Assad no es automático. Ayer, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, llamó a los delegados a no predeterminar el resultado .

El líder opositor, Ahmad al-Assi Jarba, afirmó que los rebeldes nunca aceptarán un acuerdo negociado que mantenga a Al-Assad en el poder y sugirió que más conversaciones no tienen sentido si el gobierno de Al-Assad rechaza la premisa de un gobierno de transición.

Jarba imploró a los delegados de más de 30 naciones actuar con rapidez para poner fin al conflicto.

El tiempo es como una espada. Y para el pueblo sirio, el tiempo ahora es sangre , expuso Jarba través de un intérprete.

Otras figuras de la oposición y el gobierno sirio comentaron que las conversaciones van por buen camino. La coalición a la que pertenece Jarba se había resistido a asistir durante meses, por temor a que la conferencia sólo ayudaría a consolidar los logros militares de Al-Assad y que además dividiría a los opositores políticos, en su mayoría expatriados, de los rebeldes en la línea de combate.

El enviado de la Liga Árabe en las Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, expuso a los periodistas que él podrían necesitar más tiempo para discutir los términos de las conversaciones programadas para mañana, antes de traer a las dos partes a la misma habitación.

Esas negociaciones directas serían las primeras conversaciones extendidas entre el gobierno y las fuerzas de la oposición en Siria, y se llevarían a cabo sólo en la presencia de mediadores de las Naciones Unidas.