Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-EU de la Universidad de California (UC), San Diego, participó en la Reunión de Embajadores y Cónsules (REC) a través de la presentación de un trabajo editorial. Charló con El Economista sobre la relación bilateral.

“La relación está en una nueva fase, porque estamos en un escenario sin precedentes con un presidente (Trump) muy nacionalista, racista y  antimexicano, mientras que López Obrador no es alguien muy interesado en lo internacional”.

El presidente mexicano “ha sido claro en evitar un pleito con el presidente Trump, pero cuenta con un canciller que tiene peso político y entiende bien las relaciones internacionales, además, de tener un equipo formidable como la embajadora de carrera Martha Bárcena y el subsecretario para América del Norte (Jesús Seade)”, detalló.

Fernández de Castro expuso que, aunque se vea a un Trump metido en un rincón por la falta de apoyo para construir el muro, ya hay hechos que han afectado a México, como son: la disminución de visas, la dificultad de cruce de mexicanos sin documentos, así como la disminución del número de solicitudes de asilo y refugio a personas provenientes de terceros países.

“El cierre enorme de fronteras para el refugio y para el asilo están afectando a México, si bien Tijuana podría albergar hasta decenas de miles de migrantes porque tiene capacidad económica, no es el caso de otros puntos de la frontera”.

El que fuera jefe de Departamento de Estudios Internacionales del ITAM, reconoció que el Plan de Desarrollo Integral para los países del Triángulo Norte de Centroamérica es una buena propuesta de México; sin embargo, es un programa que surtiría efecto por lo menos en tres años por lo que instó a que se generen respuestas inmediatas.

“México no tiene las condiciones para convertirse en tercer país seguro y lo tiene que reconocer el gobierno”, comentó Rafael Fernández de Castro.