Bruselas. Tras varias jornadas de pactos electorales en España, el gobierno francés ha enviado un duro mensaje al partido Ciudadanos: “Cuando uno está en un grupo proeuropeo, no se trabaja con la extrema derecha”. En tan sólo unos meses, Macron ha pasado de ser “el referente” de Ciudadanos a ser su mayor crítico. Entretanto, en Alemania las fuerzas progresistas y conservadoras han unido fuerzas para crear un cordón sanitario al partido ultra Alternativa para Alemania (AfD).

El fin de semana de pactos electorales ha dejado ya las primeras reacciones en Europa. Finalmente el Partido Popular y Ciudadanos han acabado repitiendo alianzas de gobierno con Vox, el partido de la extrema derecha española. Esta decisión ha generado malestar dentro de su familia europea, Renovar Europa —nuevo nombre con el que se ha rebautizado al grupo liberal (ALDE) en el Parlamento—, sobre todo entre las filas de En Marche, la plataforma del presidente francés Emmanuel Macron.

“No transigiremos con la idea de que, cuando uno está en un grupo proeuropeo, no se trabaja con la extrema derecha. Pediremos a los eurodiputados procedentes de Ciudadanos que clarifiquen su situación respecto a su partido”, tuiteó Amélie de Montchalin, responsable de Asuntos Europeos del gobierno francés, citando una entrevista con France Inter.

Con sus declaraciones, Montchalin aumenta la presión sobre el partido naranja, cuyo giro a la derecha lo aleja cada vez más de sus homólogos europeos. Nathalie Loiseau, número uno de En Marche, ya había hecho alguna advertencia sobre el peligro de “filtrear” con la extrema derecha. Sin embargo, ésta es la primera vez que un miembro del Eliseo condena explícitamente la política de alianzas de Ciudadanos.

Desde que llegó al poder, el presidente galo ha convertido la lucha contra la extrema derecha en un pilar esencial de su discurso, especialmente durante la campaña de las elecciones europeas, en la que se batía con la líder ultra, Marine Le Pen, por ocupar la primera posición.