Ciudad del Vaticano. Durante una ceremonia religiosa que marcó el final de una cumbre del Vaticano sin precedentes, el papa Francisco convocó a dar una “batalla total” contra el abuso sexual clerical, diciendo que la iglesia tomará “todas las medidas necesarias” para acabar con el flagelo.

Pero en sus comentarios no se encontraron detalles, los cuales fueron blanco de críticas por parte de víctimas de abuso, quienes dijeron que la cumbre de cuatro días equivalía a un seminario de capacitación que concluyó con pocos pasos concretos y planteó puntos que deberían haber sido evidentes desde hace muchos años.

Teniendo como entorno algunos frescos del Vaticano, Francisco expresó que el abuso nunca debe ser encubierto o tolerado. Las palabras del pontífice, que incluían llamamientos generales para mejorar las directrices a nivel nacional, destacaron los desafíos que se avecinan para una institución que desde hace mucho tiempo ha reconocido la gravedad del abuso clerical, pero no hizo mucho para destapar el problema a la opinión pública.

¿Tolerancia cero?

Francisco mencionó una legislación que la Iglesia católica elaborará, aunque no matizó sobre el tema, y expuso que “no escatimará esfuerzos para hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia” a cualquiera que haya cometido los delitos de abuso. No mencionó una política de tolerancia cero, un paso que los defensores de las víctimas le han pedido durante mucho tiempo para tener la certeza de que los sacerdotes declarados culpables de haber cometido delitos sexuales sean eliminados de manera permanente del sacerdocio.

El Vaticano informó que creará leyes de protección infantil en la demarcación estatal y publicará una guía para los obispos que les ayudará a entender sus “deberes y tareas”.

Pero las preguntas más importantes, incluyendo cómo la Iglesia manejará las investigaciones y de qué manera aplicarán las penas a los sacerdotes acusados, continúan sin resolverse.

“Discurso tibio”

“No creo que podamos confiar en la institución en su intento de limpiar sus actos”, manifestó Peter Saunders, un sobreviviente de abuso sexual. Dijo que el discurso del pontífice fue “tibio e hizo comentarios de los que ha estado hablando durante años.

“No ha habido ningún compromiso firme de expulsar de la Iglesia a los perpetradores de estos crímenes”, comentó Saunders. En su lugar, el pontífice describió las consecuencias a las que se enfrentan los niños cuando son adultos después de haber sufrido abusos sexuales: amargura y suicidio.