El último año de gobierno de la presidenta Cristina Fernández qued ó ensombrecido por la muerte del fiscal Alberto Nisma, que la acusó de encubrir terroristas, y complica el triunfo del oficialismo en las elecciones presidenciales.

Nisman, el fiscal que investigaba el atentado de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), fue hallado muerto el pasado domingo, apenas cuatro días después de haber denunciado a la presidenta y en vísperas de comparecer ante el Congreso.

El fiscal aseguró, en un documento que entregó al juez Ariel Lijo, que Fernández y el canciller Héctor Timerman encabezaron una maniobra para proteger a los iraníes imputados en el atentado a cambio de reanudar las relaciones comerciales entre ambos países.

La denuncia causó estupor, ya que superó las sospechas que había sobre los escándalos políticos de todo tipo que se esperaban este año electoral, pero la muerte del fiscal provocó una conmoción que impactó las campañas de los precandidatos oficialistas y opositores.

El próximo 25 de octubre, 30 millones de argentinos están convocados a elegir presidente, 24 senadores y 130 diputados, en unos comicios que representan el fin del proyecto político que en 2003 inició el fallecido expresidente Néstor Kirchner y que a partir de 2007 continuó su esposa y sucesora.

La legislación argentina sólo permite una reelección consecutiva, así que la mandataria no podrá volver a presentarse a elecciones porque ya ganó en 2007 y 2011.

Pese al desgaste natural de 12 años de poder kirchnerista, las encuestas todavía sorprendían, hasta antes de la muerte de Nisman, con altos niveles de intención de voto hacia el oficialismo, ya que ningún candidato de la oposición ha logrado garantizar su triunfo.

El impacto de la denuncia y muerte de Nisman fue evidente desde el principio, ya que los precandidatos oficialistas se disputaron la defensa de Fernández.

Por parte de la oposición, el jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri, sorprendió al criticar a Fernández, defender a Nisman y exigir una reforma de los organismos argentinos de inteligencia.

La postura de Macri es una contradicción, ya que el propio Nisman lo procesó y lo acusó de haber cometido espionaje ilegal incluso a sus propios familiares con la ayuda del ex comisario Jorge Fino Palacios, procesado también por entorpecer la investigación de la AMIA.

Sergio Massa, otro de los candidatos opositores más fuertes, trató de granjearse voto advirtiendo que se sumaría como querellante en la investigación de la muerte del fiscal.

El dirigente del Frente Renovador rozó el ridículo, ya que sólo los damnificados particulares, como los hijos o la ex esposa del fiscal, o instituciones de derechos humanos pueden ser querellantes en un caso de este tipo.

La respuesta más contundente vino por parte del secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, quien también aspira a ser el candidato que suceda a Fernández.

Sergio Massa, das asco. Hay que ser una porquería de persona para querer hacer politiquería, con una tragedia , escribió el funcionario en la red Twitter, confirmado el tono del intenso debate que habrá este año electoral.

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