Nueva York. Estados Unidos se está convirtiendo rápidamente en un nuevo epicentro de la pandemia global de coronavirus, como señala la disparada de nuevos casos, mientras el desempleo alcanza máximos históricos.

Varios hospitales neoyorquinos se declaran abrumados por los crecientes casos del Covid-19, y 40% de la población del país está bajo cuarentena.

Más de 100 personas murieron por el coronavirus en las últimas 24 horas en Nueva York, donde una larga fila de personas, la mayoría con máscaras y ubicadas a 2 metros de distancia una de otra, aguardaba fuera del hospital Elmhurst en Queens bajo guardia policial para someterse a un test.

El gobernador Andrew Cuomo dijo que la mayor prioridad es “aplastar la curva” de nuevos casos en el área metropolitana de Nueva York. El estado tiene 53,000 camas de hospital disponibles, pero está haciendo lo posible por aumentar la capacidad a 140,000, la cifra que cree que precisará en 20 días, cuando se llegue al pico de la pandemia.

“Hay que bajar esa curva y no abrumar al sistema hospitalario”, manifestó Cuomo a periodistas.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, señaló que en días recientes los hospitales han recibido equipamientos que precisaban urgentemente.

“Pero sabemos que enfrentaremos enormes desafíos en el futuro en términos de producir suficiente espacio en los hospitales o suficiente personal que esté entrenado para ayudarnos en esta crisis”, indicó.

El número de muertes causadas por el nuevo coronavirus alcanzó el umbral de 1,000 el miércoles de noche, y el país tenía este jueves 69,246 casos confirmados, según la base de datos de la Johns Hopkins University. De estas muertes, más de un tercio, 385, se registró en el estado de Nueva York.

El número de casos está apenas por debajo de los países más afectados, Italia y China.

El verdadero número de casos puede ser mucho más alto que la cifra oficial, ya que no hay suficientes tests disponibles.

Cuomo, al frente de la lucha

Hasta ahora era una figura política local, pero su energía y pedagogía tornaron al gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, en el político estadounidense más influyente en la batalla contra el coronavirus en Estados Unidos, por delante de Donald Trump.

Desde hace 12 días Cuomo está en todos los frentes, buscando más máscaras, tests, camas de hospital o enfermeros y médicos, explorando compras en el sector privado o pidiendo ayuda al ejército.

Con su quijada cuadrada y su mirada severa, Andrew Cuomo, de 62 años, toma la iniciativa, utilizando a pleno los poderes ejecutivos que goza como gobernador de Nueva York, el estado del país más afectado por el virus.

Puso a los prisioneros a fabricar alcohol en gel, cerró todos los teatros de Broadway desde el 12 de marzo, luego bares y restaurantes y el viernes decretó el fin de todas las actividades no esenciales y prohibió todas las reuniones de personas.

Sus conferencias de prensa diarias sobre el virus, donde se expresa claramente, con autoridad, y menciona invariablemente a su madre Matilda, a sus hijas o hermanos, son seguidas atentamente por la población. A tal punto que la etiqueta #CuomoForPresident (Cuomo presidente) fue una de las más tuiteadas el fin de semana.

Cuomo “pasa por un momento como el que tuvo (Rudy) Giuliani tras el 11 de septiembre (...) Se ha convertido en el gobernador de Estados Unidos”, estimó Doug Muzzio, profesor de ciencia política de la Universidad Baruch de Nueva York, en referencia al exalcalde de la Gran Manzana que impresionó el mundo tras los atentados islamistas del 2001.

Su imagen y su discurso contrastan al extremo con los del presidente Donald Trump, criticado por su comunicación imprecisa e incluso engañosa, su falta de anticipación y de empatía.

Cuomo “ofrece una mezcla de conferencia de prensa con sesión de terapia y un poco de comedia stand up, tiene una personalidad que atrapa”, añadió Muzzio.

“Quizás sea efímero, pero en este momento parece ser el líder nacional que nos falta de alguna manera”, dijo.

Contrariamente a Trump, que sigue criticando a periodistas y políticos, Cuomo, un motociclista empedernido, optó por dejar de lado su vieja rivalidad con el presidente.

El autor de la biografía no autorizada de Cuomo The Contender (El candidato), Michael Shnayerson, recordó que el gobernador ya brilló tras el pasaje del huracán Sandy en el 2012 como un político “infatigable, estimulante, conversador y humano”.

Es el momento clave para que afloren los liderazgos. Al parecer, Cuomo le va ganando la partida a Trump.