El mundo se ha convertido en un lugar menos pacífico por segundo año consecutivo, de acuerdo con el cuarto Índice de Paz Global (GPI) dado a conocer hoy.

En momentos en que la economía global sigue tambaleando, los datos de este año muestran una intensificación de los conflictos y una creciente inestabilidad vinculada con el revés que comenzó con la crisis económica, donde numerosos países presenciaron notorios incrementos en las tasas de homicidios, manifestaciones violentas y de temor a ser víctimas de delitos.

El Índice de Paz Global 2010 -que examina varias decenas de indicadores, desde la tasa de criminalidad al gasto en defensa, conflictos con estados vecinos y el respeto por los derechos humanos- mostró una reducción general en el nivel de paz.

Impacto directo de la crisis

Hemos visto lo que parece un impacto directo de la crisis , dijo a Reuters Steve Killelea, el empresario australiano detrás del índice. Al menos algo de descontento es probablemente inevitable, pero lo importante es apuntar a medidas para mantenerlo en un mínimo , agregó.

Esto podría significar, dijo Killelea, garantizar que toda pena económica se distribuya de manera equitativa en toda la sociedad, para mantener la cohesión social.

Guerra

Tal vez como resultado de tiempos más austeros, el gasto en defensa como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) cayó a su mínimo en cuatro años en los países que muestran generalmente mejores relaciones con sus vecinos.

En la mayor parte del mundo, el riesgo de guerra parece estar declinando (...) Esto es muy importante , declaró Killelea.

La violencia cuesta a la economía global 7 billones de dólares

El índice es recopilado por el Instituto para la Economía y la Paz, basado en datos de la Unidad de Inteligencia de Negocios del grupo The Economist. Según estos datos, la violencia cuesta a la economía global 7 billones de dólares al año.

Una reducción de un 25% en la violencia ahorraría unos 1.7 billones de dólares al año, suficiente para pagar la deuda de Grecia, financiar los objetivos de desarrollo del milenio de Naciones Unidas y para que la Unión Europea alcance sus objetivos climáticos y de emisiones de dióxido de carbono para el 2020.

Hay tantos beneficios económicos claros en la paz y es algo que los inversores ahora están examinando de manera más detenida , dijo Killelea, agregando que algunos usan el índice junto con indicadores del Banco Mundial y otros sistemas de calificación para tomar decisiones de inversión.

Nueva Zelandia, el país más pacífico

Las debilitadas economías europeas de Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España mostraron un alza particular en riesgos de descontento, mientras que Africa y Oriente Medio fueron las únicas dos regiones que se han vuelto más seguras desde que comenzó la medición en el 2007.

África ha visto una drástica caída en el número de conflictos armados y una mejoría en las relaciones entre vecinos, indicó Killelea, lo que eclipsa el impacto de una mayor tasa de criminalidad.

Las mejores calificaciones para Oriente Medio y África del Norte se debieron principalmente a un avance en las relaciones entre naciones.

Sin embargo, el reporte tiene facetas contradictorias. Etiopía encabezó la lista de los países que más han mejorado en el 2010, mientras que entre los países menos pacíficos se encuentran Irak, Somalia, Afganistán y Sudán.

Nueva Zelandia figuró como el país más pacífico del mundo, seguido por Islandia y Japón.

La región que exhibe el peor desempeño desde el 2007 es el sur de Asia, con conflictos en Sri Lanka, Pakistán e India afectando las calificaciones.

La calificación de Rusia fue disminuida por las tensiones con Georgia luego de la corta guerra que enfrentó a ambos países en el 2008, mientras que China fue rebajada por un creciente riesgo de descontento social y un mayor gasto en defensa, que aumentó cerca de 15% en el 2009.

Estados Unidos representa 54% del gasto global militar, señaló el empresario, con sus conflictos en Irak, Afganistán y otras regiones representando una distracción potencialmente dañina.

Fácilmente se puede plantear la idea de que si Estados Unidos no hubiera estado tan ocupado con la guerra en los últimos años habría podido volcar más energía e ideas en la economía (...) Entonces podríamos estar en un lugar distinto a este en que hoy nos encontramos , opinó Killelea.