Berlín. La cumbre entre el presidente Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un suscitó reacciones dispares en el mundo.

“Hoy, el hecho de que los máximos líderes de los dos países puedan sentarse y hablar como iguales tiene un significado importante y positivo y es algo que marca historia”, dijo el ministro de relaciones exteriores de China Wang Yi.

Irán, sin embargo, advirtió que no se puede confiar en Trump, ya que podría anular cualquier acuerdo de la misma manera que abandonó el histórico acuerdo nuclear con Irán logrado en el 2015.

“Estamos ante un hombre que le quita su firma a un documento estando en el exterior”, dijo el portavoz del gobierno iraní, Mohammad Bagher Nobakht.

Por su parte, el presidente surcoreano Moon Jae-in dijo que “apenas pude dormir” debido a la anticipación por la cumbre y expresó sus esperanzas por “una completa desnuclearización y paz”.

Desde la OTAN, el secretario general, Jens Stoltenberg, celebró la “histórica” cumbre y apoyó “todos los esfuerzos” por la desnuclearización de la península Coreana.

La alta representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Federica Mogherini, aseguró que la cumbre fue un paso “crucial y necesario”.

Malasia en tanto anunció que reabrirá su Embajada en Corea del Norte, cerrada desde el año pasado a raíz de la crisis diplomática provocada por la muerte del hermanastro del líder norcoreano, en el aeropuerto de Kuala Lumpur.