Santiago. En un plebiscito histórico, los chilenos aprobaron por una contundente mayoría el día de ayer 25 de octubre, poner fin a la Constitución legada por la dictadura del general Augusto Pinochet, en una jornada con una amplia participación y marcada por las restricciones para combatir la pandemia de Covid-19 en uno de los países más golpeados por el coronavirus.

Al cierre de esta edición la opción “Apruebo” se imponía con más de 78% de los votos y el 90% de las mesas escrutadas, según datos del Servicio Electoral.

El acuerdo político para abrir la puerta a una nueva carta magna surgió tras una ola de protestas del año pasado, a veces violentas, originadas en reclamos que van desde críticas al sistema capitalista hasta mejorar condiciones en salud y educación.

Más de 14.8 millones de personas, entre chilenos y unos 380,000 extranjeros residentes, podían votar en las 44,913 mesas a lo largo del país y el extranjero.

El presidente chileno Sebastián Piñera pidió que la nueva Constitución sea un marco de “unidad” después de que los resultados parciales apuntaran a un triunfo aplastante de la derogación de la Carta Magna de la dictadura de Augusto Pinochet en el plebiscito de este domingo.

“Hasta ahora la Constitución nos ha dividido. A partir de hoy, todos debemos colaborar para que la nueva Constitución sea el gran marco de unidad, de estabilidad y de futuro”, dijo el mandatario, escoltado por todo su gabinete de ministro en un mensaje en el palacio presidencial de La Moneda.

En la céntrica plaza Italia de Santiago, epicentro de las protestas del último año, Sebastián Llanta, un ingeniero de 32 años, dijo que “esto que está pasando hoy día era algo imposible de imaginar”.

“Se está logrando por todo lo que pasó hace poco más de un año. No va a ser mágico de la noche a la mañana, pero lo que pase ahora tiene que ver con el aporte de todos nosotros”, añadió, antes de irse a bailar al ritmo de “Quieren dinero” (1986), una canción-protesta de Los Prisioneros que se hizo popular en plena dictadura (1973-1990).

“Estado arcaico”

La economista y directora de Políticas Públicas de Libertad y Desarrollo, Bettina Horst, declaró al periódico La Tercera que en la discusión que se avecina para elaborar la nueva Constitución, el crecimiento económico tiene que estar presente como elemento central en el debate. Y enfatiza en la necesidad de hacer una profunda modernización del Estado para cumplir con las demandas ciudadanas.

“Lo que sí creo es que para llegar al desarrollo necesitamos un Estado que sea capaz de atender las demandas que hoy en día están arriba de la mesa. Un Estado arcaico como el que tenemos no puede ser ni subsidiario ni solidario”, comentó.

El resultado del plebiscito podría bajar la tensión que el país ha vivido durante el último año.