Nancy Pelosi recorre su espaciosa oficina en el Capitolio de Estados Unidos, llega junto a una enorme ventana con una vista imponente al Monumento a Washington, y recoge una pequeña placa de su escritorio. Se trata de un regalo que le dio la representante demócrata Cheri Bustos. Abraham Lincoln aparece en uno de los lados de la placa. Pelosi regresa a su silla y se sienta sosteniendo la placa en la palma de su mano. Acto seguido lee la cita de Lincoln grabada en el reverso: “El sentimiento público es todo. Con el sentimiento público, nada puede fallar. Sin él, nada puede tener éxito”.

Pelosi dice que fue el sentimiento público el que convenció al presidente Trump de dar un paso atrás en la batalla que él mismo detonó con tal de financiar el muro fronterizo y que, entre sus estrategias bélicas, usó una de ellas, que consistió en cerrar de manera parcial el gobierno durante 35 días a principios de este año.

Y agrega que es precisamente el sentimiento público lo que la guiará mientras encabece a los demócratas de la Cámara de Representantes, por lo que tratará de usar sus poderes de control sobre un presidente que ella cree que no toma en cuenta la Constitución.

Pelosi, de 78 años, nunca pensó que Donald Trump sería elegido presidente. Sin embargo, asegura que se ha estado preparando para este tipo de batalla política durante toda su vida.

Elegida por primera vez en el Congreso en 1987, ahora vive su decimoséptimo mandato. Tiene experiencia en todas las formas de combate, poder y perseverancia de Washington. Ella es la primera mujer en dirigir un partido político desde el Congreso y, en el 2007, fue la primera mujer en convertirse en oradora de la Cámara. Después de que los demócratas ganaran el control de la Cámara en noviembre pasado, después de ocho años de ser oposición, Pelosi logró contener una rebelión de parte de su partido. Quería reemplazarla.

Ahora, en su cuarta década como representante electa, Pelosi inicia un período que seguramente será el más crítico de su carrera. La semana pasada hablé con ella sobre su relación con Trump, el surgimiento de una nueva generación de mujeres legisladoras, el Green New Deal, y la posibilidad de un juicio político a Trump, entre otros temas.

—Después de ocho años como líder de la oposición, ¿qué significa para usted estar de vuelta en esta oficina?

—¿Han pasado ocho años? (Risas.) De alguna manera parece mucho menos tiempo. Bueno, tener la mayoría siempre hace sentirse bien. Quiero decir, se siente la responsabilidad.

Tenemos un trabajo importante que hacer para nuestro país. Y estoy muy orgullosa de haber llegado aquí a través de una agenda que apuesta por menores costos en la atención médica, mejores sueldos, construcción de infraestructura y un gobierno más limpio.

—Cuando Trump exige el dinero para el muro fronterizo, ¿por qué es importante para los demócratas no rendirse?

—Porque está mal. Quiero decir, cuando el presidente aboga por un muro, es un signo tangible y visible de su discriminación. Él quiere que gastemos miles de millones de dólares, cuando en realidad tenemos otras necesidades.

—¿El clima político de la actualidad es el más polarizado en sus 32 años en el Congreso?

—Sí, bueno, es polarizado por la persona que está en la Casa Blanca y por sus operadores republicanos en el Congreso.

También fue terrible cuando estuvimos aquí en los años 90; (Newt) Gingrich fue orador y desencadenó un proceso de juicio contra el presidente Bill Clinton.

No hay duda de que ese episodio fue horrible para el país. Era innecesario.

Pero como dijo Thomas Paine, los tiempos nos han encontrado. Y los tiempos nos han encontrado ahora. Nuestra Constitución tiene un desafío muy serio frente al asalto inconstitucional del presidente.

—¿Los próximos 20 meses serán los más críticos de su carrera?

—Bueno, en cada elección decimos que esta es la más importante de nuestro tiempo. En el 2016 nunca pensé que (Trump) sería elegido presidente de Estados Unidos. ¿Como puede ser? Pero fue, y el resultado hizo que las elecciones del 2018 fueran cruciales. Y ganamos. Y gracias a Dios ahora tenemos una palanca. Tenemos influencia para evitar un asalto a la Constitución.

Esta elección (2020) es muy importante. No creo que sea reelegido, pero es importante para nosotros elegir a un presidente demócrata, un Senado demócrata y una Cámara demócrata.

Las elecciones del 2020 serán cruciales para respetar los compromisos con el mundo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte o el Acuerdo de París.

—¿Cómo describiría su relación con el presidente?

—¿Hay una relación? (Risas.) ¿Cómo describiría mi relación con el presidente? Mi relación con él es respetuosa, respetuosa con el cargo que ocupa.

Sencillo, sólo le digo lo que pienso. Nunca me verás decir algo sobre su política de lo que digo en el Congreso. Tengo la esperanza de que en algún momento podamos encontrar puntos en común. Entonces, sí, respetuoso, honesto y esperanzador.

—¿Le reconoce al presidente alguna buena decisión?

—A los demócratas nos ha ayudado a organizarnos. Ha sido un gran recaudador de fondos para el Partido Demócrata y un gran movilizador de la base demócrata. (Risas.)

—¿Ha existido un aumento en el número de llamadas de gente de su partido pensando en la destitución del presidente?

—Simplemente no vale la pena. Esto es nota. Le voy a dar algunas noticias en este momento porque este tema no lo he comentado con la prensa.

El juicio político es tan divisivo para el país que, a menos que haya algo tan convincente y abrumador, no creo que debamos seguir ese camino, porque divide al país. Y no vale la pena.

—Usted dice que no vale la pena llevar a juicio al presidente. Sin embargo, ¿cree que Donald Trump tiene condiciones para ser presidente?

—¿Estamos hablando éticamente? ¿Intelectualmente? ¿Políticamente?

No creo que lo sea. Quiero decir, éticamente resulta impropio. Intelectualmente, no es apto. No, no creo que esté en condiciones de ser presidente de Estados Unidos.

Depende de nosotros hacer los contrastes para demostrar que este presidente, si bien puede ser atractivo para usted por su inseguridad y, por lo tanto, por su xenofobia, contra la globalización o los inmigrantes, en realidad desea perjudicar el aire limpio que sus hijos respiran. Sabe, tengo cinco hijos y creo que puedo hacer mucho por ellos, pero no puedo controlar el aire que respiran, el agua que beben.

—Una de las propuestas que ha generado mucha atención entre los demócratas es la idea de un Green New Deal. ¿Lo apoya?

—No creo que nadie me haya dicho que no apoyo el plan.

Trabajé junto al presidente Bush la aprobación de la ley de energía más grande en la historia de nuestro país, el equivalente a sacar millones de autos de la carretera.

Aprobamos un gran proyecto de ley que fue la base de muchas de las iniciativas del presidente Barack Obama para proteger el medio ambiente y respetar lo que acordamos en París.