Madrid. El histórico juicio a 12 líderes independentistas por el fracasado intento de separar a Cataluña de España en el 2017 llegó a su fin tras cuatro meses de mediatizadas audiencias que han impactado de frente a la política española.

“Votar o defender la República desde un Parlamento no puede constituir delito”, afirmó el exvicepresidente catalán Oriol Junqueras, el principal acusado en el juicio en el Tribunal Supremo, llamando al “diálogo, negociación y acuerdo” para resolver la persistente crisis catalana.

Al igual que Junqueras, los otros 11 procesados, entre ellos miembros de su Ejecutivo, la presidenta del Parlamento catalán y los responsables de dos asociaciones independentistas, expresaban sus últimas palabras este miércoles.

Luego, tras más de 50 sesiones, centenares de testigos y presentación de copiosas pruebas, el juicio quedará visto para sentencia, la cual no se espera antes del otoño.

Junqueras, para quien la fiscalía pide 25 años de cárcel, es la cara más visible del proceso, ya que el principal protagonista de la tentativa secesionista, el expresidente regional Carles Puigdemont, se encuentra en Bélgica.

Mantener viva la llama

“Se me acusa por mis ideas y no por mis hechos”, afirmó Junqueras en febrero, al fustigar un juicio “político” contra un separatismo “pacífico”.

El proceso “ha servido a la parte más dura del independentismo para mantener viva la llama” de un movimiento que se había quedado “un poco sin horizonte”, y la sentencia le brindará “un elemento al cual agarrarse para intentar de nuevo movilizar a su bloque”, comentó Oriol Bartomeus, profesor de ciencias políticas de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Pedro Sánchez intenta formar gobierno sin el apoyo de los nacionalistas. Sin embargo, no tendría mayoría.