En entrevista, Oriette Schadendorf Capriles, hija del otrora alcalde metropolitano de Caracas, preso político y actualmente exiliado en España, Antonio Ledezma, vive en México desde hace dos años. El jueves visitó las instalaciones de El Economista para charlar sobre la crisis de su país.

—¿Cómo fue la detención de tu padre Enrique Ledezma por parte de las fuerzas de seguridad de Nicolás Maduro?

—El 19 de febrero del 2015, la detención del exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, fue arbitraria sin una orden de captura en una operación en la cual participaron más de 80 personas del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), acordaron la oficina y otros 20 encapuchados entraron a su oficina por él mientras trabajaba.

—¿Cómo te enteraste de la detención?

—Los del Sebin de Plaza Venezuela negaron que se encontrara detenido en sus instalaciones y hasta la media noche mi padre se comunicó para avisar que estaba en el Sebin del Helicoide.

—¿De qué lo acusaron?

—Por traición a la patria, terrorismo, instar a delinquir, entre otras cosas. Hasta después de dos años le dieron arresto domiciliario y el 1 de agosto del 2017 se lo volvieron a llevar por razones que aún desconocemos y lo devolvieron al tercer día sin dar explicaciones, cuatro meses después huyó hacia Colombia.

—¿Maduro no acepta que existe una crisis humanitaria en tu país?

—El panorama para el acceso de la ayuda humanitaria es complicado por la miserable respuesta de Maduro de bloquear el paso en la frontera con Colombia. Tenemos que esperar cómo se va a desarrollar la logística en estos días, pero sí puedo decir que ya se logró que aterrizara un avión desde Puerto Rico con ayuda humanitaria.

—Maduro no se va ni con la ruptura de relaciones diplomáticas de facto por más de 40 países. Al paso del tiempo, ¿crees que habrá un entorno que incentive una intervención militar?

—Yo creo que ese tema se ve dentro de las posibilidades, aunque en Venezuela lo menos que queremos es una intervención a la fuerza, pero es verdad que Venezuela está secuestrada por un poder ilegítimo y un grupo de delincuentes.

México, su postura

—El gobierno mexicano ha dado varios pasos atrás respecto al alineamiento de 13 países del continente americano a través del Grupo de Lima. ¿Qué opinas?

—A estas alturas por más buenas intenciones que tenga el gobierno, esperar que la dictadura de Maduro tenga una respuesta democrática, es ingenuo.

Muchas trampas de Maduro cada vez que han existido intentos de diálogo. México y Uruguay abrieron la posibilidad de un nuevo diálogo a través del Mecanismo de Montevideo.

Las veces que se ha intentado dialogar se traduce en el crecimiento (del número de) presos políticos, más de 900 actualmente. Hace una semana fueron asesinados más de 30 venezolanos. No estoy de acuerdo con el Mecanismo de Montevideo promovido por México porque creo que las cuatro fases que lo componen no pueden lograr algo positivo en Venezuela.

Dos ofertas en dos días. La otra fue el Grupo de Contacto Internacional (GCI) propuesto por la Unión Europea tras la desesperada situación de no haber logrado cohesión de los 28 miembros. La diplomática de la UE, Federica Mogherini, lanzó la propuesta bajo un entorno de hartazgo. ¿Qué opinas del GCI?

A pesar de que promueve la celebración de elecciones libres, considero que sólo le dará más tiempo a Maduro en el poder.

—¿Has buscado algún acercamiento con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard? Él ya recibió a Jorge Rodríguez, de la contraparte.

—El grupo de venezolanos en México (VENEMEX) en lo que va del año le hemos hecho llegar tres cartas solicitando una reunión con él para explicarle lo que está pasando verdaderamente en Venezuela.

—¿Crees que no conoce la realidad? ¿Cuál o cuáles han sido su(s) respuesta(s)?

—Creo que el gobierno mexicano no ha estado bien informado más allá de (lo que le dicen) los dirigentes y líderes del chavismo, quienes no explican la realidad del país. Recibimos la respuesta de que la posición de México es neutral y que están tratando de que las cosas se resuelvan de manera pacífica.

—¿Qué le quieren decir al secretario?

—Lo que nosotros queremos explicarle es que la neutralidad frente al genocidio moderno prolonga la crisis.

“El imperio”, se mira al dedo pero no a la luna

Maduro señala a Estados Unidos como el precursor de un eventual golpe de Estado. En México, los dogmas van por delante de la realidad. Es decir, cuando alguien señala a la luna se mira el dedo pero no a la luna.

Lo que está sucediendo en Venezuela es producto de un trabajo de muchos años de la oposición. Al darnos cuenta de que Maduro es un dictador, el pueblo venezolano ha seguido en las calles.

La izquierda de Morena no ve a Maduro como un dictador. Tiene al Consejo Electoral y al Tribunal Supremo de Justicia bajo sus dominios. Le dio un autogolpe a la Asamblea Nacional.