La repentina partida de otra figura de alto rango del Departamento de Justicia agrava el descalabro de una dependencia que tiene vacantes las posiciones de liderazgo de varias de sus divisiones más importantes en momentos en que enfrenta numerosas cuestiones delicadas.

La renuncia de la subsecretaria de Justicia adjunta, Rachel Brand, la tercera funcionaria de más alto rango de la dependencia, complica un inusual problema que contribuye a la inestabilidad del departamento, según funcionarios actuales y exfuncionarios.

Brand dijo el viernes que se iba porque había aceptado un trabajo en Walmart. Llevaba sólo nueve meses supervisando algunas de las áreas más delicadas del Departamento de Justicia. Su gestión, no obstante, había sido difícil, sobre todo por la escasez de personal y porque la dependencia era blanco de feroces cuestionamientos de Trump, que afectaron la moral del personal. El trámite para reemplazar a Brand tomará meses.

Ocho cargos carecen de líderes confirmados por el Senado, incluido cuatro que supervisaba Brand.

De los 58 procuradores, 12 nominados por Trump esperan ser confirmados y hay decenas de plazas para las que todavía ni se ha nominado a nadie.

Algunos de los nominados llevan meses a la espera de que se resuelven sus casos, sobrellevando un proceso de confirmación prolongado en el Senado.