Ciudad del Vaticano.- El Tribunal civil del Vaticano inició un proceso contra Angelo Caloia, expresidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR, conocido coloquialmente como la “banca papal”) por los delitos de peculado y auto-reciclaje.

En el aula central del edificio judicial vaticano, ubicado a pocos pasos de la residencia del Papa Francisco, la Casa Santa Marta, tuvo lugar la primera audiencia de un juicio que tiene como un segundo imputado al abogado Gabriele Liuzzo.

Ambos son acusados de haber malbaratado el patrimonio inmobiliario del IOR y, por eso, se anunció la realización de una pericia sobre los inmuebles relacionados con la controversia.

De acuerdo con la acusación formal, estos dos personajes junto al fallecido exdirector general de instituto, Lelio Scaletti, entre 2001 y 2008 condujeron operaciones que habrían dejado un daño patrimonial a las arcas vaticanas de más de 57 millones de euros (unos 67 millones de dólares).

Además de la venta a bajo costo de las propiedades, a los imputados se les acusa de haber recibido retornos millonarios y haber utilizado ellos mismos esas ganancias, de ahí la acusación de auto-reciclaje.

En octubre de 2014, tanto a los dos imputados como a Scaletti, les fueron secuestrados 17 millones de euros (unos 20 millones de dólares), mientras a Liuzzo se le embargaron otros 10 millones (11.8 millones de dólares) depositados en una cuenta de un banco suizo.

La investigación inició como consecuencia de revisiones contables realizadas en la “banca vaticana” como parte de las reformas impulsadas por el Papa Francisco.