El Paso. El presidente Trump llegó a El Paso, Texas, después de permanecer en la sombra durante su visita en Dayton, Ohio. Su objetivo era reanimar las dos ciudades que fueron blanco de ataques con armas durante el pasado fin de semana.

Cuando salió de la Casa Blanca por la mañana, Trump sugirió que se abstendría de atacar a sus adversarios políticos durante el viaje. “Me gustaría quedarme fuera de los ataques políticos”, dijo a los periodistas.

El diario El Paso Times abrió este miércoles con una portada bilingüe a cinco columnas que decía: “Estamos sufriendo” en inglés, con el subtítulo en español “La frontera de luto: Paseños y juarenses comparten su pésame y su dolor”.

En El Paso, se podía ver a una multitud de manifestantes reunidos en algunas calles laterales cerca del Hospital Universitario, donde Trump llegó a última hora de la tarde. La representante Veronica Escobar, cuyo distrito incluye el Walmart y el centro comercial donde ocurrió la masacre, dijo que había rechazado la invitación de la Casa Blanca para unirse al presidente durante su viaje.

Cambio de preferencia

Algunos residentes de la ciudad estaban molestos por la visita del presidente.

Albert Hernández, de 55 años, solía apoyar a Trump. Eso cambió el fin de semana pasado, cuando su hermana, Maribel Hernández, y su cuñado, Leo Campos, fueron abatidos a tiros.

“(Trump) no parece entender que necesita parar su retórica porque está despertando a estos asesinos”, comentó el nativo de El Paso. “No parece entender que estas personas, estos asesinos, sienten que son sus soldados”.

Trump se reunió con algunos familiares de las víctimas, sin embargo, Hernández comenta que no recibió una invitación pero de haberla recibido la hubiera rechazado.