Después de casi dos años de lucha, la máquina de guerra de Siria muestra graves grietas, al mismo tiempo que los envalentonados rebeldes se apoderan de más bases y campos de aviación, y obligan a que cada vez más unidades del Ejército se replieguen tras las líneas de defensa en las grandes ciudades, aseguraron funcionarios occidentales y analistas militares.

Alentadas por un flujo constante de armas enviadas por patrocinadores extranjeros, las fuerzas de la oposición han logrado una serie de victorias tácticas en los suburbios de Damasco en los últimos días y avanzan con paso firme hacia el aeropuerto de la ciudad, hecho que se suma a lo que algunos analistas ven como una sensación de impulso que ha crecido desde finales del verano.

Potente armamento antitanque y antiaéreo ha ayudado a nivelar lo que alguna vez fue un enfrentamiento disparejo, de acuerdo con los funcionarios, a tal grado que los comandantes del Ejército han sido incapaces o no están dispuestos a desafiar los ataques rebeldes en grandes bases militares en las afueras de la capital.

El régimen no interviene para defender sus posiciones y cuando trata de contraatacar, a menudo falla , aseguró Jeffrey White, exanalista militar de Medio Oriente de la Agencia de Inteligencia de la Defensa del Pentágono.

Grupos extremistas dentro de la oposición siria son responsables de algunas de las victorias.

Numerosos comandantes rebeldes y analistas externos indicaron que los grupos de combatientes rebeldes se han vuelto más poderosos en los últimos meses debido a la financiación y armas provenientes de acaudalados donantes árabes de la región del Golfo Pérsico, así como de empresarios sirios fuera del país.

Una milicia islamista con presuntos vínculos a la organización Al-Qaeda se ha apoderado de dos bases militares del gobierno en las últimas dos semanas.