El ejército iraquí lanzó hoy una amplia operación en Ramadi, capital de la provincia de Al Anbar, oeste del país, para expulsar a los grupos armados vinculados a Al Qaeda y poner fin a su control parcial en algunas partes de la entidad.

El operativo, en el que participan la policía, las tropas progubernamentales y fuerzas especiales, busca recuperar los principales barrios de Ramadi que perdieron hace tres semanas ante los combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL).

"El ejército iraquí lanzó una gran operación, con el apoyo de helicópteros, contra el Estado Islámico de Irak y Levante, Al Qaeda y los terroristas en Ramadi", dijo el vocero del Ministerio iraquí de Defensa, Mohammed al-Askari, a la televisión Iraqiya.

La intervención en Ramadi, de mayoría sunita, "se basa en registrar cada casa, tienda o empresa y comprobar las identidades de los civiles con el objetivo de encontrar las células terroristas más peligrosas", explicó.

Las fuerzas de operaciones de Al Anbar, en colaboración con la policía, impusieron un toque de queda en Ramadi, que comenzó este domingo a las 12:00 horas iraquíes y durará hasta nuevo aviso, informó el Ministerio iraquí de Defensa en un comunicado.

El primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, acusó este domingo a los países árabes, a los que calificó de " diabólicos y traidores", de estar detrás de la violencia que vive el país, aunque sin citarlos explícitamente.

Al-Maliki, un chiíta, aseguró que los kamikazes que actúan en Irak vienen de Marruecos, Libia y Yemen, pero sin precisar qué países les daban apoyos.

"Irak es un objetivo para algunos países que apoyan el terrorismo y apoyan el mal", dijo el jefe del gobierno iraquí en un discurso en la ciudad de Nasiriya, en el sur de la nación.

"El mundo está de nuestro lado. El Consejo de Seguridad (de Naciones Unidas), la Unión Europea y la mayoría de países árabes, excepto algunos países diabólicos y traidores", señaló.

Los responsables iraquíes han acusado en varias ocasiones a Arabia Saudita y Qatar de apoyar las protestas de los iraquíes sunitas en el oeste del país.

Como parte de la operación, helicópteros militares lanzaron bombas contra posiciones tomadas por los combatientes del EIIL en la ciudad de Ramadi.

El ataque de este domingo es el más intenso del que se tiene constancia en días contra Ramadi, que junto a Faluya lleva bajo control de los combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante desde el pasado 1 de enero.

Las fuerzas de seguridad y las milicias tribales opuestas a Al Qaeda se hicieron con el control de la mayor parte de Ramadi a principios de mes, pero las milicias todavía mantienen bastiones en las afueras de la ciudad.

nlb