Beirut. Ayer lunes, tiroteos estallaron en esta ciudad, capital de Líbano, un día después de las emotivas ceremonias funerarias del General Brigadier Wissam al-Hassan, el jefe de inteligencia cuyo asesinato ha expuesto los antiguos rencores sectarios y hundieron al Líbano en su peor crisis en años.

Los enfrentamientos entre hombres armados sunitas y las milicias chiitas en el área de Tariq Jdeideh estallaron pasada la medianoche. Durante el funeral de Al-Hassan, los oradores habían exhortado a los sunitas a tratar de derrocar al gobierno, liderada por Hezbolá, como venganza por la muerte de Al-Hassan, un estrecho aliado de líder sunita Saad al-Hariri.

El Ejército libanés, que a menudo se mantiene al margen en las luchas entre las facciones libanesas, para mantener su propia cohesión, tomó la inusual decisión de enviar refuerzos en un intento por restaurar el orden al inicio de la semana laboral.

Varias tiendas y cafeterías en la ciudad abrieron, pero había poco tráfico por los temores de que Líbano podría estar al borde de un nuevo conflicto, tal vez impulsado por la violencia que ha envuelto a la vecina Siria.

No vamos a permitir que Líbano se convierta una vez más en un campo abierto para los conflictos regionales , expuso el Ejército a través de un severo comunicado.

El domingo, lo que se había anunciado como una manifestación pacífica para guardar luto por Al-Hassan se convirtió en una exhibición de rabia sunita reprimida por muchos años en contra del gobierno chiita en manos del movimiento Hezbolá.

Varios cientos de manifestantes furiosos intentaron tomar por asalto las oficinas del primer ministro, Najib Mikati, lo que llevó a las fuerzas de seguridad disparar gas lacrimógeno y balas al aire para detenerlos.

Políticos sunitas y cristianos inicialmente culparon a Siria por el asesinato de Al- Hassan, al acusar al gobierno del presidente sirio, Bashar al-Assad, de atentar en contra de Al-Hassan por haber descubierto un complot -presuntamente ordenado por Damasco- para desestabilizar a Líbano.

Pero la ira sunita y cristiana por el asesinato se dirige cada vez más hacia Hezbolá, aliado de Siria y la fuerza más poderosa a cargo del gobierno libanés.

La posibilidad de que las manifestaciones se tornaran violentas fue evidente en los oscuros sentimientos expresados por algunos de los sunitas que participaron en ellas.

Porque los chiitas son perros , aseguró un manifestante ante la pregunta de por qué había viajado desde el puerto norteño de Trípoli para participar en éstas.

Sólo los sunitas deberían vivir en este país. Los chiitas no deberían estar aquí , reprochó otro manifestante que viajó desde la ciudad septentrional de Sidón.